Mar
18
2010
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Los últimos resultados del WMAP apuntan a la existencia de los neutrinos estériles

Los últimos resultados del fondo cósmico de microondas obtenidos por el WMAP (Wilkinson Microwave Anisotropy Probe) tras 7 años, publicados en enero, sugieren que hay 4 familias de neutrinos, aunque el error es alto y compatible aún con sólo 3 familias (el resultado técnico es 4′34 ± 0′86 familias al 68% CL). Los datos del LEP2 del CERN demostraron que existen sólo 3 familias (“sabores”) de neutrinos afectados por la fuerza débil (el resultado técnico es 2′9840 ± 0′0082 familias). Si existe un cuarto neutrino, será  ”estéril” o inmune a la fuerza débil. Los detectores de neutrinos actuales no pueden observar directamente los neutrinos estériles. El Observatorio de Rayos X Chandra ha observado pulsos débiles de rayos X que podrían ser debidos a la desintegración de neutrinos estériles en otros neutrinos más ligeros. Los resultados para antineutrinos en el experimento MiniBooNE (Mini Booster Neutrino Experiment) en el Fermilab apuntan también hacia 4 familias de neutrinos. Todavía no se puede afirmar que se hayan descubierto, pero todo las piezas del puzzle parece que encajan (“Everything seems to fit together and it’s tantalizing“). Aunque también hay experimentos como MINOS (Main Injector Neutrino Oscillation Search) que parece que no han observado evidencia de neutrinos estériles. La física de los neutrinos está viviendo un momento apasionante. Nos lo cuenta Eric Hand, “Hunt for the sterile neutrino heats up. The elusive particles, if they exist, could help solve some of the most pressing problems in astrophysics,” News, Nature 464: 334-335, 17 March 2010. Los datos de WMAP los podéis leer en E. Komatsu et al., “Seven-Year Wilkinson Microwave Anisotropy Probe (WMAP) Observations: Cosmological Interpretation,” ArXiv, latest version 12 Feb 2010.

Via | Francias(the)mulenews

Written by Jp Neira in: Astronomía |
Mar
17
2010
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Panorama del interior del Sol y otras estrellas

En el Sol no nos contentamos con ver la capa externa más brillante, la fotosfera, sino que queremos acceder a su interior. La cuestión no es baladí, ya que obviamente no se puede ir in situ a hacer indagaciones. Una característica intrínseca de nuestra estrella, descubierta en los años setenta del siglo pasado, dio con un camino que hacía tiempo que se estaba recorriendo en nuestro planeta, el de la sismología.

El modo en el que se propagan las ondas en el interior de un cuerpo aporta información sobre sus características, es bien sabido que las ondas sonoras se comportan de forma distinta en el aire que en el agua, por dar un ejemplo cotidiano. La sismología terrestre actual recurre al análisis del desplazamiento de ondas generadas en terremotos o explosiones provocadas para obtener datos sobre la composición del planeta. La medida sismológica más antigua conocida se remonta al año 132 d.C. Tuvo lugar en China y consistió en el uso de un instrumento para determinar el acaecimiento o no de un sismo.

Resulta sorprendente que las entrañas del Sol puedan llegar a conocerse de un modo similar a las de la Tierra. Ello exige, primero, la propagación de ondas cuya firma, única, podría revelar cómo es el material en el seno del cual se desplazan. Y, segundo, poder “ver” con precisión dichas ondas en la superficie solar con instrumentos astronómicos. Ambas condiciones han resultado ser factibles: su observación y análisis, comparada con los modelos teóricos, permite sondear el interior de nuestro astro.

Hace medio siglo se descubrió la presencia de oscilaciones en la superficie de nuestra estrella, pero hasta una década más tarde no se relacionaron con la presencia de ondas acústicas encerradas en su interior, que serían las causantes de su movimiento periódico, el latido al que se refieren tantos artículos. Esas expansiones y contracciones en el astro producen a su vez una tenue variación en su brillo y color que es posible observar con los telescopios actuales. A partir de ellas se puede empezar una cadena de deducciones (para los puristas, metodología científica) y llegar a conocer su interior.

¿De dónde procedían esas ondas que, se descubrió, tenían lugar a escala global y con períodos de cinco minutos? De una capa superficial en la que hay mucho trasiego de material. En el 30% del radio más externo del Sol se forman unas celdillas convectivas que al subir y bajar generan “ruido”, y estas ondas de sonido resultantes se propagan a todo lo largo y ancho de la estrella. En función del cómo sean, van a alcanzar distintas profundidades, algunas el núcleo. Midiéndolas podemos conocer la estructura y condiciones del material en todos los lugares donde van.

Volvamos a la poesía que permite hablar de latidos y música del Sol en el ámbito de la Heliosismología, pues este es el nombre de esta disciplina en la Astrofísica. Con imaginación se puede equiparar la generación y actuación de las ondas en el Sol con lo que ocurre cuando llueve sobre un charco de agua: se producen ondas que se desplazan encerradas en él. También puede relacionarse con la producción de música con un instrumento, o con la voz humana.

Cada instrumento musical tiene unas propiedades físicas que hacen que suenen de un modo particular, por ejemplo el tamaño en una flauta. Y una voz femenina y otra masculina son distintas, y además cambian al envejecer la persona. En el caso de las estrellas ocurre lo mismo, dependiendo de su tamaño (radio) y su edad su frecuencia característica será diferente, Siguiendo con la comparación musical, al soplar por la boquilla de una flauta se forman ondas acústicas que quedan atrapadas dentro de ella de un modo similar a las que permanecen en el interior de las estrellas que es, ya lo habrán deducido, transparente al sonido. Los latidos de las estrellas son la manifestación aparente de estas ondas sonoras.

Habrán visto que hemos pasado a hablar de esas grandes bolas de gas, de las estrellas, en general. Y es que los investigadores no se limitaron a estudiar sismológicamente el Sol, la más “fácil”, puesto que de él recibimos mucha más radiación que de sus colegas, más alejadas. En los años noventa extrapolaron las mismas técnicas a las demás, había nacido la Astrosismología.

La cercanía del Sol permite estudiarlo con resolución espacial, se observa un gran número de ondas que permiten obtener una visión bastante completa de su interior, podría hablarse de una visión tridimensional. En cambio distinguimos el resto de estrellas como un punto, por lo cual la información que podemos extraer es menor, aunque también vital para los modelos estelares. De hecho, antes se deducía la estructura y evolución de las estrellas a partir del análisis de su atmósfera mientras que ahora que tenemos información del 99% restante, su interior, podría tener que redefinirse este modo de actuación y, muy posiblemente, el conocido diagrama H-R deba sustituirse por otro que incorpore alguna variable “sísmica”.

Y no sólo va a mejorarse el modelo de estructura y evolución estelar, sino también la comprensión del Sol: ¿es de verdad una estrella de tipo solar? Ahora estamos en una posición inmejorable para responder a esta cuestión, gracias a la observación de estrellas similares a él. Por ejemplo, es bien sabido que tiene un ciclo de actividad de once años, pero sólo con los datos solares no se comprende bien, la posibilidad de comprobar los modelos teóricos en otras estrellas, que actúan de forma distinta, podría completar el dibujo.

Todas las estrellas deben oscilar, la cuestión es si podemos detectarlo, la tecnología, cada vez más avanzada, puede ayudar a ello. Próximamente va a ponerse en funcionamiento una red internacional de observación continua de las estrellas, a semejanza de las dedicadas al Sol como GONG (Global Oscillation Network Group). De nombre SONG (Stellar Observations Network Group), completará el trabajo de misiones espaciales en las que destaca CoRoT (COnvection ROtation and planetary Transits) y Kepler, cuyos datos fueron dados a conocer hace unas semanas. Y, esperan los astrosismólogos, PLATO (PLAnetary Transits and Oscillations of stars), una misión de la Agencia Europea del Espacio que de momento ha pasado todos los filtros para ser una realidad. En un principio limitada a la observación a nuestro planeta, la Sismología Solar y Estelar ya ha dado el salto al espacio, donde obtendrá datos complementarios a los terrestres.

Las estrellas laten, y es posible escuchar su música. En su sinfonía se encuentra nuestra capacidad para entender estrellas individuales y poblaciones estelares y, en último lugar, cómo el Universo cambia y cuál es su destino. Estamos descifrando las primeras notas, ¿podremos disfrutar de toda la pieza?

Annia Domènech es Licenciada en Biología y Periodismo. Periodista científico responsable de la publicación caosyciencia.

Via | Caos y Ciencia

Written by Jp Neira in: Astronomía |
Mar
17
2010
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Los secretos de la gran mancha roja de Júpiter revelados en un nuevo mapa climático

Gran Mancha Roja

Se han publicado nuevas imágenes que revelan una visión sin precedentes de los vientos que giran en la famosa Gran Mancha Roja de Júpiter y permiten a los científicos construir el primer mapa climático detallado del interior de la tormenta gigante.

“Esta es nuestra primera visión detallada del interior de la mayor tormenta del Sistema Solar”, dice Glenn Orton del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA en Pasadena, California, y líder del equipo que estudió la mancha roja de Júpiter.

Orton y su equipo observaron imágenes térmicas de la Gran Mancha Roja tomadas por el Telescopio Muy Grande (VLT) del Observatorio Europeo del Sur en Chile. Las imágenes revelaron que los colores más rojos de la Gran Mancha corresponden a un núcleo caliente dentro de un sistema de tormenta fría, y las imágenes muestran carriles oscuros en los bordes de la tormenta donde los gases descienden a regiones más profundas del planeta.

Las observaciones se detallarán en la revista Icarus y dan a los científicos una idea sobre los patrones de circulación dentro del sistema de tormentas más conocido del Sistema Solar.

“Durante un tiempo pensamos que la Gran Mancha Roja era un viejo óvalo plano sin demasiada estructura, pero estos nuevos resultados demuestran que es, de hecho, extremadamente complejo”, dice Orton.

La Gran Mancha Roja de Júpiter tiene al menos cientos de años de antigüedad y ha sido observada por los astrónomos desde el siglo XIX. La tormenta es masiva, y lo bastante grande para alojar tres Tierras en su interior.

Las imágenes del VLT permiten a los astrónomos cartografiar la temperatura, aerosoles y amoniaco de la Gran Mancha Roja dentro y alrededor de la tormenta y hacer mapas de cómo cambia con el tiempo. Los años de observaciones del VLT, junto con las de otros observaciones, revelan cómo la tormenta es increíblemente estable a pesar de las turbulencias, agitaciones y encuentros cercanos con otros anticiclones que afectan al borde del sistema de tormentas.

Júpiter también tiene una Pequeña Mancha Roja que se formó en 2000. En 2008, una tercera mancha roja que había sido anteriormente una tormenta blanca de forma oval, apareció en la superficie de Júpiter. Pero es la Gran Mancha Roja la que centra la atención del nuevo estudio.

La Gran Mancha Roja es una zona fría en Júpiter que tiene temperaturas medias de menos 160 grados Celsius.

“Uno de los hallazgos más intrigantes muestra que la parte central más naranja-rojiza de la mancha está a 3-4 grados más que el entorno que la rodea”, dijo el miembro del equipo Leigh Fletcher de la Universidad de Oxford en Inglaterra.

Este diferencia de temperatura podría no parecer mucho, pero es suficiente para permitir la circulación de la tormenta, normalmente en sentido anti-horario, para desplazar una débil circulación horaria en el mismo centro de la tormenta. No sólo eso, sino que en otras partes de Júpiter, el cambio de temperatura es suficiente para alterar la velocidad de los vientos y afectar a los patrones de nubes en los cinturones y zonas.

“Esta es la primera vez que podemos decir que hay un vínculo estrecho entre las condiciones ambientales — temperatura, viento, presión y composición – y el color real de la Gran Mancha Roja”, dice Fletcher. “Aunque podemos especular, aún no sabemos con seguridad qué elementos químicos o procesos están provocando ese color rojo oscuro, pero sabemos que está relacionado con cambios en las condiciones ambientales en el corazón de la tormenta”.



Autor: Plantilla de SPACE.com
Fecha Original: 16 de marzo de 2010
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Via | CienciaKanija
Written by Jp Neira in: Astronomía |
Mar
16
2010
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Súper Supernova: Sistema estelar de enanas blancas supera el límite de masa

Supernova de Tipo Ia
Los cosmólogos usan las supernovas de Tipo Ia, como la visible en la esquina inferior izquierda de esta galaxia, para explorar la expansión pasada y futura del universo y la naturaleza de la energía oscura. (Imagen: High-Z Supernova Search Team, HST, NASA)

Un equipo internacional liderado por la Universidad de Yale ha medido, por primera vez, la masa de un tipo de supernova que se cree que pertenece a una subclase única y confirmaron que sobrepasa lo que se creía que era un límite de masa superior. Sus hallazgos, que aparecen on-line y se publicarán en un próximo ejemplar de la revista Astrophysical Journal, podrían afectar a la forma en la que los cosmólogos miden la expansión del universo.

Los cosmólogos usan las supernovas de Tipo Ia – las violentas explosiones de los núcleos muertos de estrellas conocidas como enanas blancas — como una especie de regla cósmica para medir distancias a las galaxias madre de las supernovas y, de tal forma, comprender la expansión pasada y futura del universo y explorar la naturaleza de la energía oscura. Hasta hace poco, se pensaba que las enanas blancas no podían superar lo que se conoce como límite de Chandrasekhar, una masa crítica equivalente a 1,4 veces la masa del Sol, antes de estallar como supernova. Este límite uniforme es clave para medir las distancias a las supernovas.

Desde 2003, se han descubierto cuatro supernovas que eran tan brillantes, que los cosmólogos se preguntaron si las enanas blancas habían superado el límite de Chandrasekhar. Estas supernovas se han conocido como supernovas “súper-Chandrasekhar”.

Ahora, Richard Scalzo de Yale, como parte de una colaboración entre físicos estadounidenses y franceses conocida como Factoría de Supernovas Cercanas, ha medido la masa de la estrella enana blanca que terminó como una de estas extrañas supernovas, llamada SN 2007if, y confirmó que supera el límite de Chandrasekhar. También descubrió que la supernova inusualmente brillante no sólo tenía una masa central, sino además una cobertura de material que fue expulsado durante la explosión así como una envoltura alrededor del material pre-existente. El equipo espera que este descubrimiento proporcione un modelo estructural para comprender las otras supernovas masivas.

Usando observaciones de telescopios en Chile, Hawai y California, el equipo fue capaz de medir la masa de la estrella central, la cobertura y la envoltura de forma aislada, proporcionando la primera prueba concluyente de que el propio sistema sobrepasó el límite de Chandrasekhar. Hallaron que la estrella parece tener una masa de 2,1 veces la del Sol (más o menos un 10 por ciento), colocándola muy por encima del límite.

Ser capaces de medir las masas de todas las partes del sistema estelar, le dice a los físicos cómo puede haber evolucionado el sistema — un proceso del que actualmente se sabe poco. “Realmente no sabemos mucho sobre las estrellas que llevan a estas supernovas”, dice Scalzo. “Queremos saber más sobre qué tipo de estrellas fueron, y cómo se formaron y evolucionaron con el tiempo”.

Scalzo cree que hay una buena posibilidad de que SN 2007if fuese el resultado de la fusión de dos enanas blancas, en lugar de la explosión de una única enana blanca, y espera estudiar otras supernovas súper-Chandrasekhar para determinar si ellas, también, podrían haberse visto implicadas en una fusión de dos de estas estrellas.

Los teóricos siguen explorando cómo pueden existir estrellas con masas por encima del límite de Chandrasekhar, que se basa en un modelo de estrellas simplificado, sin colapsar bajo su propio peso. En cualquier caso, una subclase de supernovas gobernadas poer una física diferente tendría un efecto drástico en la forma en que las usan los cosmólogos para medir las expansión del universo.

“Se están usando las supernovas para hacer afirmaciones sobre el destino del universo y nuestra teoría de la gravedad”, comenta Scalzo. “Si nuestra comprensión de las supernovas cambia, podría impactar significativamente sobre nuestras teorías y predicciones”.

Otros autores del artículo de Yale incluyen a Charles Baltay y David Rabinowitz.


Cita: http://arxiv.org/abs/1003.2217
Autor: Suzanne Taylor Muzzin
Fecha Original: 15 de marzo de 2010
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Via | CienciaKanija

Written by Jp Neira in: Astronomía |
Mar
16
2010
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Estudio puede explicar el mínimo solar extendido

Gran Cinta Transportadora del Sol
La “Gran Cinta Transportadora” del Sol es una corriente circulatoria masiva de fuego (plasma caliente) dentro del Sol. Tiene dos ramas, norte y sur, cada una necesitando 40 años para hacer un circuito completo. Los investigadores creen que el giro de la cinta controla en ciclo de manchas solares. Crédito de la imagen: NASA

El reciente mínimo solar se extiende 15 meses más de lo predicho, y un nuevo estudio puede explicar por qué, y mejorar las predicciones de futuros ciclos solares.

El mínimo solar al final de cada ciclo solar de 11 años está caracterizado por una reducción en el número de manchas, llamaradas y otras actividades solares. El más reciente, de 2008 a inicios de 2009, duró quince meses más de lo esperado.

El estudio usó 13 años de resultado de SOHO, el Observatorio Heliosférico y Solar, el cual se lanzó conjuntamente por la Agencia Espacial Europea y la NASA. Entre los datos recopilados por SOHO hay medidas de los gases ionizados moviéndose desde el ecuador del Sol a los polos en lo que se conoce como el flujo meridional. Los científicos intentaron entonces correlacionar el flujo con las variaciones en el ciclo de manchas solares.

Los investigadores, Lisa Rightmire de la Universidad de Memphis en Tennessee, y David Hathaway del Centro de Vuelo Espacial Marshall en Huntsville, Alabama, encontraron que el normalmente lento flujo meridional empezaba a acelerar pocos años antes de 2008, cuando el número de manchas solares declinaba. En el mínimo solar anterior la velocidad rondaba los 30 kilómetros por hora, pero en 2008-09 era de unos 47. Los científicos sugirieron que el mínimo solar era más largo debido a que el campo magnético producido por el flujo de gas en los polos era más débil, pero no se sabe por qué aumentó la velocidad del flujo meridional.

Hathaway dijo que el flujo meridional transporta campos magnéticos que se oponen a los flujos de material muy magnetizado de la superficie solar. Cuando el flujo meridional es más rápido, la oposición al otro flujo es mayor, y el campo magnético polar no se hace tan fuerte como debería, lo que puede haber retrasado el inicio del actual ciclo solar que se inició en 2009. Hathaway dice que la fuerza del flujo magnético en los polos es crítica dado que los campos magnéticos caen bajo la superficie y configuran las condiciones de las manchas solares, y cuando los campos son débiles necesitan más tiempo para llegar a la fuerza requerida para producir las manchas. Hathaway y Rightmire también predicen que el actual ciclo solar es probable que tenga menos actividad solar que el ciclo anterior.

Los resultados del estudio, publicados en Science, pueden mejorar la predicción de la duración e intensidad de los ciclos solares en el futuro, y esto podría ser valioso dado que la actividad solar puede crear nubes de partículas magnetizadas que pueden dañar los satélites en órbita y crear problemas en las redes de energía de la Tierra. Unas mejores predicciones de los ciclos solares podrían también ayudar a los científicos climáticos con sus predicciones a largo plazo. Los resultados también sugieren que los modelos que predicen que un flujo meridional rápido llevaría a un campo magnético más potente en los polos, puede que tengar que revisarse.


Más información: Variations in the Sun’s Meridional Flow over a Solar Cycle, David H. Hathaway and Lisa Rightmire, Science 12 March 2010: Vol. 327. no. 5971, pp. 1350 – 1352, DOI:10.1126/science.1181990

Autor: Lin Edwards
Fecha Original: 15 de marzo de 2010
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Via | CienciaKanija

Written by Jp Neira in: Astronomía |
Mar
14
2010
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Las Sinfonías de los Agujeros Negros binarios

En el corazón de una galaxia lejana, a más de 1.000 millones de años-luz de la Tierra y hace 1.000 millones de años, se acumuló un denso aglomerado de gas y cientos de millones de estrellas. El aglomerado se contrajo gradualmente, a medida que algunas estrellas escapaban y los 100 millones de estrellas restantes se hundían más hacia el centro. Al cabo de 100 millones de años, el aglomerado se había contraído hasta un tamaño de varios años-luz, y pequeñas estrellas empezaron, ocasionalmente, a colisionar y fusionarse, formando estrellas mayores. Las estrellas mayores consumieron su combustible y luego implosionaron para formar agujeros negros; y, en ocasiones, cuando dos de estos agujeros pasaban uno cerca del otro, quedaban ligados formando pares en los que cada agujero giraba en órbita alredeedor del otro.

Cuando se forma un par de agujeros negros binarios semejantes, cada agujero crea un pozo profundo (intensa curvatura espacio-temporal) en la superficxie insertada y, a medida que los agujeros giran uno en torno al otro, los pozos en órbita producen ondulaciones de curvatura que se propagan hacia afuera a la velocidad de la luz. Las ondulaciones forman una espiral en el tejido del espacio-tiempo en torno al sistema binario, muy semejante a la estructura espiral del agua que procede de un aspersor de cesped que gira rápidamente. Los fragmentos de curvatura forman un conjunto de crestas y valles en espiral en el tejido espacio-temporal.

Puesto que la curvatura-espaciotemporal es lo mismo que la gravedad, estas ondulaciones de curvatura son realmente ondas de gravedad, u ondas gravitatorias. La Teoría de la Relatividad General de Einstein predice, de forma inequívoca, que tales ondas gravitatorias deben producirse siempre que dos agujeros negros orbiten uno en torno al otro.

Cuando parten hacia el espacio exterior, las ondas gravitacionales producen una reacción sobre los agujeros de la misma forma que una bala hace retroceder el fusil que la dispara. El retroceso producido por las ondas aproxima más los agujeros y les hace moverse a velocidades mayores; es decir, hacen que se muevan en una espiral que se cierra lentamente y hace que se vayan acercando el uno hacia el otro. Al cerrarse la espiral se genera poco a poco energía gravitatoria, una mitad de la cual va a las ondas y la otra mitad va a incrementar las velocidades orbitales de los agujeros.

El movimiento en espiral de los agujeros es lento al principio; luego, a medida que los agujeros se acercan, se mueven con mayor velocidad, radian sus ondulaciones de curvatura con más intensidad, y pierden ene´rgía y se cierran en espiral con más rapidez. Finalmente, cuando cada agujero se está moviendo a una velocidad cercana a la de la luz, sus horizontes se tocan y se fusionan. Donde una vez hubo dos agujeros, ahora sólo hay uno.

El horizonmte del agujero giratorio queda perfectamente liso y con su sección ecuatorial circular, con la forma descrita precisamente  por la solución de Kerr a la ecuación de campo de Einstein. Cuando se examina el agujero negro liso final, no hay ningún modo de descubrir su historia pasada. No es posible distinguir si fue creado por la coalescencia de dos agujeros más pequeños, o por la implosión directa de una estrella supermasiva construida por materia, o por la implosión directa de una estrella constituida por antimateria. El agujero negro no tiene “pelo” a partir del cual se pueda descifrar su historia.

Sin embargo, la historia no se ha perdido por completo: ha quedado un registro codificado en las ondulaciones de la curvatura espacio-temporal que emitieron los agujeros coalescentes. Dichas ondulaciones de curvatura son muy parecidas a las ondas sonoras de una sinfonía. De la misma forma que la sinfonía está codificada en las modulaciones de las ondas sonaras (mayor amplitu aquí, menor allí), también la historia de la coalescencia está codificada en modulaciones de las ondulaciones de curvatura. Y de la misma forma que las ondas sonoras llevan su sinfonía codificada desde la oequesta que la produce hasta la audiencia, también las ondulaciones de curvatura llevan su historia codificada desde los agujeros fusionados hasta los rincones más lejanos del Universo lejano.

Las ondulaciones de curvatura viajan hacia afuera por el tejido del espacio-tiempo a través del conglomerado de estrellas y gas del que nacieron los agujeros. El aglomerado no absorbe las ondulaciones ni las distorsiona en absoluto; la historia codificada de las ondulaciones permanece perfectamente invariable, se expanden hacia el exterior de la galaxia madre del aglomerado y el espacio intergaláctico, atraviesan el cúmulo de galaxias del que forma parte la galaxia progenitora, luego siguen atravesando un cúmulo de galaxias tras otro hasta llegar a nuestro propio cúmulo, dentro del cual está nuestra Vía Láctea con nuestro Siostema Solar, atraviesan la Tierra, y continúan hacia otras galaxias distantes.

Claro que, en toda esta historia hay un fallo, nosotros, los humanos, aún no somos lo suficientemente hábiles para haber podido construir aparatos capaces de detectar y oir las sinfonías que nos traen esas ondas de gravedad de los agujeros negros binarios. Es como si no pudiéramos oir esa hermosa sinfonía que nos mostraría un nuevo Universo por nosotros desconocido.

Via | El Blog de Emilio Silvera.

Written by Jp Neira in: Astronomía |
Mar
13
2010
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Nuevas pruebas de la existencia del “flujo oscuro”

Denominamos “flujo oscuro” a una corriente de origen desconocido que persiste a una distancia de 2,5 mil millones de años luz, y que provoca el movimiento de los cúmulos de galaxias distantes. Esta corriente no la puede explicar la distribución de materia de nuestro Universo, por lo que sugiere la presencia de una estructura más allá de nuestro Universo visible que controla el flujo.
El Cúmulo de galaxias Abell 1656, en la imagen, se encuentra en la constelación de Coma Berenices a 300 millones de años luz y parece estar participando en el movimiento generado por este flujo oscuro.
Alexander Kashlinsky del Centro Goddard de Vuelos Espaciales de la NASA, explica que las inestabilidades gravitatorias no pueden explicar este flujo oscuro. Aunque este componente está presente en el movimiento de las galaxias, no es el movimiento predominante que controla las órbitas de éstas.
En cuanto a la estructura fuera de este horizonte visible, se sabe que a escalas suficientemente grandes, el espacio-tiempo tuvo que ser homogéneo antes de la inflación del Universo, por lo que esta estructura general debería haber sido conservada en el tiempo a escalas suficientemente grandes. Por ello, en relación al Fondo Cósmico de Microondas, se cree que no debería haber ninguna dirección preferida en los movimientos a gran escala.
Kashlinsky cree que el flujo oscuro puede probar la estructura primitiva del espacio-tiempo en escalas mucho más allá del horizonte actual. “El modelo cosmológico estándar cuenta de manera muy convincente cómo las propiedades observadas que presenta el Universo se produjeron como resultado de la expansión de nuestra burbuja inflacionaria”.
Los puntos de colores son las agrupaciones dentro de uno de los cuatro rangos de distancia. Los colores más rojos indican una mayor distancia. Elipses de colores muestran la dirección del movimiento de cada color correspondiente.
El gas caliente disperso de los cúmulos de galaxias emite en rayos X y dispersa los fotones delFCM. De esta forma las longitudes de onda de los fotones dispersos reflejan su movimiento individual, es decir, el movimiento que resulta de un cambio de temperatura del FCM en la dirección del cluster de galaxias. Este movimiento resultante nunca ha sido observado en un sólo grupo, pero Kashlinsky cree que podría detectarse en los grupos de cúmulos de galaxias.
Los investigadores estudiaron a 700 cúmulos de galaxias utilizando el Wilkinson Microwave Anisotropy Probe (WMAP). Los resultados actualizados proporcionan más pruebas sólidas de que el flujo oscuro es real, con  la detección de la distorsión de los fotones del FCM.
Kashlinsky sigue ampliando su conjunto de datos para afinar sus mediciones. Se espera que los resultados que aporte la misión Plank de la ESA, terminen por probar sus modelos.
Más información en el enlace.
Via | Astronomía en la Red
Written by Jp Neira in: Astronomía |
Mar
13
2010
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¿Por qué es así nuestro Universo? III

¿Cuáles son los límites de la teoría cuántica y de la teoría de la relatividad general de Einstein? Afortunadamente, hay una respuesta simple y las unidades de Planck nos dicen cuales son.

Comienza III

Supongamos que tomamos toda la masa del universo visible y determinamos su longitud de onda cuántica. Podemos preguntarnos en qué momento esta longitud de onda cuántica del universo visible superará su tamaño.  La respuesta es: cuando el universo sea más pequeño en tamaño que la longitud de Planck, es decir, 10-33 centímetros, más joven que el tiempo de Planck,  10-43 segundos y supere la temperatura de Planck de 1032 grados.  Las unidades de Planck marcan la frontera de aplicación de nuestras teorías actuales. Para comprender en que se parece el mundo a una escala menor que la longitud de Planck tenemos que comprender plenamente cómo se entrelaza la incertidumbre cuántica con la gravedad. Para entender lo que podría haber sucedido cerca del suceso que estamos tentados a llamar el principio del universo, o el comienzo del tiempo, tenemos que penetrar la barrera de Planck. Las constantes de la naturaleza marcan las fronteras de nuestro conocimiento existente y nos dejan al descubierto los límites de nuestras teorías.

En los intentos más recientes de crear una teoría nueva para describir la naturaleza cuántica de la gravedad ha emergido un nuevo significado para las unidades naturales de Planck. Parece que el concepto al que llamamos “información” tiene un profundo significado en el universo. Estamos habituados a vivir en lo que llamamos “la edad de la información”.  La información puede ser empaquetada en formas electrónicas, enviadas rápidamente y recibidas con más facilidad que nunca antes. Nuestra evolución en el proceso rápido y barato de la información se suele mostrar en una forma que nos permite comprobar la predicción de Gordon Moore, el fundador de Intel, llamada ley de Moore, en la que, en 1.965, advirtió que el área de un transistor se dividía por dos aproximadamente cada 12 meses. En 1.975 revisó su tiempo de reducción a la mitad hasta situarlo en 24 meses. Esta es “la ley de Moore” cada 24 meses se obtiene una circuiteria de ordenador aproximadamente el doble, que corre a velocidad doble, por el mismo precio, ya que, el coste integrado del circuito viene a ser el mismo, constante.

Los límites últimos que podemos esperar para el almacenamiento y los ritmos de procesamiento de la información están impuestos por las constantes de la naturaleza. En 1981, el físico israelí, Jacob Bekenstein, hizo una predicción inusual que estaba inspirada en su estudio de los agujeros negros.  Calculó que hay una cantidad máxima de información que puede almacenarse dentro de cualquier volumen. Esto no debería sorprendernos. Lo que debería hacerlo es que el valor máximo está precisamente determinado por el área de la superficie que rodea al volumen, y no por el propio volumen. El número máximo de bits de información que puede almacenarse en un volumen viene dado precisamente por el cómputo de su área superficial en unidades de Planck. Supongamos que la región es esférica. Entonces su área superficial es precisamente proporcional al cuadrado de su radio, mientras que el área de Planck es proporcional a la longitud de Planck al cuadrado, 10-66 cm2.  Esto es muchísimo mayor que cualquier capacidad de almacenamiento de información producida hasta ahora. Asimismo, hay un límite último sobre el ritmo de procesamiento de información que viene impuesto por las constantes de la naturaleza.

No debemos descartar la posibilidad de que seamos capaces de utilizar las unidades de Planck-Stoney para clasificar todo el abanico de estructuras que vemos en el universo, desde el mundo de las partículas elementales hasta las más grandes estructuras astronómicas.  Este fenómeno se puede representar en un gráfico que recree la escala logarítmica de tamaño desde el átomo a las galaxias. Todas las estructuras del universo existen porque son el equilibrio de fuerzas dispares y competidoras que se detienen o compensan las unas a las otras; la atracción y la repulsión. Ese es el equilibrio de las estrellas donde la repulsión termonuclear tiende a expandirla y la atracción (contracción) de su propia masa tiende a comprimirla; así, el resultado es la estabilidad de la estrella. En el caso del planeta Tierra, hay un equilibrio entre la fuerza atractiva de la gravedad y la repulsión atómica que aparece cuando los átomos se comprimen demasiado juntos. Todos estos equilibrios pueden expresarse aproximadamente en términos de dos números puros creados a partir de las constantes e, h, c, G y mprotón.

α = 2πe2 / hc ≈ 1/137
αG = (Gmp2)2 / hc ≈ 10-38

La identificación de constantes adimensionales de la naturaleza como a (alfa) y aG, junto con los números que desempeñan el mismo papel definitorio para las fuerzas débil y fuerte de la naturaleza, nos anima a pensar por un momento en mundos diferentes del nuestro. Estos otros mundos pueden estar definidos por leyes de la naturaleza iguales a las que gobiernan el universo tal como lo conocemos, pero estarán caracterizados por diferentes valores de constantes adimensionales. Estos cambios numéricos alterarán toda la fábrica de los mundos imaginarios. Los átomos pueden tener propiedades diferentes. La gravedad puede tener un papel en el mundo a pequeña escala.  La naturaleza cuántica de la realidad puede intervenir en lugares insospechados.

Lo único que cuenta en la definición del mundo son los valores de las constantes adimensionales de la naturaleza (así lo creían Einstein y Planck).  Si se duplica el valor de todas las masas no se puede llegar a saber, porque todos los números puros definidos por las razones de cualquier par de masas son invariables.

Cuando surgen comentarios de números puros y adimensionales, de manera automática aparece en mi mente el número 137. Ese número encierra más de lo que estamos preparados para comprender; me hace pensar y mi imaginación se desboca en múltiples ideas y teorías. Einstein era un campeón en esta clase de ejercicios mentales que él llamaba “libre invención de la mente”. El gran físico creía que no podríamos llegar a las verdades de la naturaleza sólo por la observación y la experimentación. Necesitamos crear conceptos, teorías y postulados de nuestra propia imaginación que posteriormente deben ser explorados para averiguar si existe algo de verdad en ellos.

Para poner un ejemplo de nuestra ignorancia poco tendríamos que buscar, tenemos a mano miles de millones.

Me acuerdo de León Lederman (premio Nobel de Física) que decía:

“Todos los físicos del mundo, deberían tener un letrero en el lugar más visible de sus casas, para que al mirarlo, les recordara lo que no saben. En el cartel sólo pondría esto: 137. Ciento treinta y siete es el inverso de algo que lleva el nombre de constante de estructura fina”.

Este número guarda relación con la posibilidad de que un electrón emita un fotón o lo absorba. La constante de estructura fina responde también al nombre de “alfa” y sale de dividir el cuadrado de la carga del electrón, por el producto de la velocidad de la luz y la constante de Planck. Tanta palabrería y numerología no significan otra cosa sino que ese solo numero, 137, encierra los misterios del electromagnetismo (el electrón, e-), la relatividad (la velocidad de la luz, c), y la teoría cuántica (la constante de Planck, h).

Lo más notable de este número es su dimensionalidad. La velocidad de la luz, c, es bien conocida y su valor es de 299.792.458 m/segundo; la constante de Planck racionalizada, ћ, es h/2π = 1′054589×10 julios segundo; la altura de mi hijo, el peso de mi amigo, etc, todo viene con sus dimensiones.  Pero resulta que cuando uno combina las magnitudes que componen alfa ¡se borran todas las unidades! El 137 está solo: se escribe desnudo a donde va.  Esto quiere decir que los científicos del undécimo planeta de una estrella lejana situada en un sistema solar de la galaxia Andrómeda, aunque utilicen Dios sabe qué unidades para la carga del electrón y la velocidad de la luz y qué versión utilicen para la constante de Planck, también les saldrá el 137.  Es un número puro. No lo inventaron los hombres. Está en la naturaleza, es una de sus constantes naturales, sin dimensiones.

La física se ha devanado los sesos con el 137 durante décadas. Werner Heisember (el que nos regaló el Principio de Incertidumbre en la Mecánica Cuántica), proclamó una vez que todas las fuentes de perplejidad que existen en la mecánica cuántica se secarían si alguien explicara de una vez el 137.

¿Por qué alfa es igual a 1 partido por 137?

Esperemos que algún día aparezca alguien que, con la intuición, el talento y el ingenio de Galileo, Newton o Einstein, nos pueda por fin aclarar el misterioso número y las verdades que encierra. Menos perturbador sería que la relación de todos estos importantes conceptos (e-, h y c) hubieran resultado ser 1 ó 3 o un múltiplo de pi… pero ¿137?

Arnold Sommerfeld percibió que la velocidad de los electrones en el átomo de hidrógeno es una fracción considerable de la velocidad de la luz, así que había que tratarlos conforme a la teoría de la relatividad. Vio que donde la teoría de Bohr predecía una órbita, la nueva teoría predecía dos muy próximas.

Esto explica el desdoblamiento de las líneas. Al efectuar sus cálculos, Sommerfeld introdujo una “nueva abreviatura” de algunas constantes. Se trataba de 2πe2 / hc, que abrevió con la letra griega “α” (alfa). No prestéis atención a la ecuación. Lo interesante es esto: cuando se meten los números conocidos de la carga del electrón, e-, la constante de Planck, h, y la velocidad de la luz, c, sale α = 1/137.  Otra vez 137 número puro.

Las constantes fundamentales (constantes universales) están referidas a los parámetros que no cambian a lo largo del universo. La carga de un electrón, la velocidad de la luz en el espacio vacío, la constante de Planck, la constante gravitacional, la constante eléctrica y magnética se piensa que son todos ejemplos de constantes fundamentales

Las constantes fundamentales (constantes universales) están referidas a los parámetros que no cambian a lo largo del universo. La carga de un electrón, la velocidad de la luz en el espacio vacío, la constante de Planck, la constante gravitacional, la constante eléctrica y magnética se piensa que son todos ejemplos de constantes fundamentales.

Las fuerzas de la naturaleza que gobiernan la electricidad, el magnetismo, la radiactividad y las reacciones nucleares están confinadas a un “mundobrana” tridimensional, mientras que la gravedad actúa en todas las dimensiones y es consecuentemente más débil.

emilio silvera

Written by Jp Neira in: Astronomía |
Mar
10
2010
0

¿Por qué es así nuestro Universo? II

Stoney recibió el encargo de hacer una exposición científica del tema que él mismo eligiera para el programa de la reunión de Belfast de la Asociación Británica. Pensando en qué tema elegir, se dio cuenta de que existían medidas y patrones e incluso explicaciones diferentes para unidades que median cosas o distancias o algún fenómeno: se preguntaba la manera de cómo definirlos mejor y como interrelacionarlos. Vio una oportunidad para tratar de simplificar esta vasta confusión de patrones humanos de medida de una manera tal que diese más peso a su hipótesis del electrón.

Comienza II

En tal situación, Stoney centró su trabajo en unidades naturales que transcienden los patrones humanos, así que trabajó en la unidad de carga electrónica (según su concepto), inspirado en los trabajos de Faraday como hemos comentado antes. También, como unidades naturales escogió G y c que responde, como se ha explicado, a la gravedad universal y la velocidad de la luz en el vacío.

En su charla de la Reunión de Belfast, Stoney se refirió al electrón como el “electrino” y dio el primer cálculo de su valor esperado. Demostró que el trío mágico de G, c y e podía combinarse de una manera, y sólo de una, de modo que a partir de ellas se creaban una unidad de masa, una unidad de longitud y una unidad de tiempo. Para la velocidad de la luz utilizó un promedio de las medidas existentes, c = 3 × 108 metros por segundo; para la constante de gravitación de Newton utilizó el valor obtenido por John Herschel, G = 6′67259 × 10-11 m3 s-2 Kg-1, y para la unidad de carga del “electrino” utilizó e = 10-20 amperios. Estas fueron las inusuales nuevas unidades que él encontró, en términos de las constantes e, c y G, y en términos de gramo, metros y segundos (omito la numerología).

Estas son cantidades extraordinarias. Aunque una masa de 10-7 gramos no es demasiado espectacular – es similar a la de una mota de polvo – las unidades de longitud y tiempo de Stoney eran muy diferentes de cualquiera que hubieran encontrado antes los científicos.  Eran fantásticamente pequeñas, rozando lo inconcebible. No había (y sigue sin haber) ninguna posibilidad de medir directamente tales longitudes y tiempos. En cierto modo, esto es lo que se podría haber esperado. Estas unidades no están construidas deliberadamente a partir de dimensiones humanas, por conveniencia humana o para utilidad humana.  Están definidas por la propia fábrica de la realidad física que determina la naturaleza de la luz, la electricidad y la gravedad.  No se preocupan de nosotros. Stoney triunfó de un modo brillante en su búsqueda de un sistema de unidades sobrehumanas.

“La ciencia no puede resolver el misterio final de la Naturaleza.  Y esto se debe a que, en el último análisis, nosotros somos parte del misterio que estamos tratando de resolver”.

Max Planck

Las unidades naturales de Max Planck

La idea de Stoney fue descubierta en una forma diferente por el físico alemán Max Planck en 1.899, un año antes de que expusiera al mundo su teoría del “cuanto de acción” h.

Planck es uno de los físicos más importantes de todos los tiempos.  Como antes he apuntado, descubrió la naturaleza cuántica de la energía que puso en marcha la revolución cuántica de nuestra comprensión del mundo, ofreció la primera descripción correcta de la radiación térmica (“espectro de Planck”) y una de las constantes fundamentales de la naturaleza lleva su nombre.

Ganador del premio Nobel de Física de 1.918, también fue, en el primer momento, el único que comprendió la importancia que, para la física y para el mundo, tendría el artículo del joven Einstein, en 1.905, sobre la teoría de la relatividad especial.  Hombre tranquilo y modesto que fue profundamente admirado por sus contemporáneos más jóvenes, como el mismo Einstein y Bohr.

La concepción que tenía Planck de la naturaleza ponía mucho énfasis en su racionalidad intrínseca y en su independencia del pensamiento humano. Había que encontrar esas estructuras profundas que estaban lejos de las necesidades de la utilidad y conveniencia humanas pero que, en realidad, estaban ahí ocultas en lo más profundo de los secretos naturales y eran las responsables de que nuestro mundo, nuestro universo, fuese tal como lo conocemos.

En el último año de su vida un antiguo alumno le preguntó si creía que buscar la forma de unir todas las constantes de la naturaleza mediante alguna teoría más profunda era atractivo. Le contestó con el entusiasmo templado por el realismo y experiencia conociendo cuantas dificultades entrañaba tal empresa.

“Su pregunta sobre la posibilidad de unificar todas las constantes universales de la naturaleza, es sin duda una idea atractiva.  Por mi parte, sin embargo, tengo dudas de que se logre con éxito. Pero puedo estar equivocado”

A diferencia de Einstein, Planck no creía que se pudiera alcanzar realmente una teoría globalizadora que explicara todas las constantes de la naturaleza.

Mientras que Stoney había visto en la elección de unidades prácticas una manera de cortar el nudo gordiano de la subjetividad, Planck utilizaba sus unidades especiales para sustentar una base no antropomórfica para la física y que, por consiguiente, podría describirse como “unidades naturales”.

De acuerdo con su perspectiva universal, en 1.899 Planck propuso que se construyeran unidades naturales de masa, longitud y tiempo a partir de las constantes más fundamentales de la naturaleza: la constante de gravitación G, la velocidad de la luz c y la constante de acción h, que ahora lleva el nombre de Planck. La constante de Planck determina la mínima unidad de cambio posible en que pueda alterarse la energía, y que llamó “cuanto”. Las unidades de Planck son las únicas combinaciones de dichas constantes que pueden formarse en dimensiones de masa, longitud, tiempo y temperatura.  Sus valores no difieren mucho de los de Stoney:

Mp = (hc/G)½ = 5′56 × 10-5 gramos
Lp = (Gh/c3) ½ = 4′13 × 10-33 centímetros
Tp = (Gh/c5) ½ = 1′38 × 10-43 segundos
Temp.p = K-1 (hc5/G) ½ = 3′5 × 1032      ºKelvin

Estas formulaciones con la masa, la longitud, el tiempo y la temperatura de Planck incorporan la G (constante de gravitación), la h (la constante de Planck) y la c, la velocidad de la luz. La de la temperatura incorpora además, la K de los grados Kelvin.

La constante de Planck racionalizada (la más utilizada por los físicos), se representa por ћ que es igual a h/2π que vale del orden de 1′054589×10-34 Julios segundo.

En las unidades de Planck (del recuadro en rojo), una vez más, vemos un contraste entre la pequeña, pero no escandalosamente reducida unidad natural de la masa y las unidades naturales fantásticamente extremas del tiempo, longitud y temperatura. Estas cantidades tenían una significación sobrehumana para Planck. Entraban en La Base de la realidad física:

“Estas cantidades conservarán su significado natural mientras la Ley de Gravitación y la de Propagación de la luz en el vacío y los dos principios de la termodinámica sigan siendo válidos; por lo tanto, siempre deben encontrarse iguales cuando sean medidas por las inteligencias más diversas con los métodos más diversos.”

En sus palabras finales alude a la idea de observadores en otro lugar del universo que definen y entienden estas cantidades de la misma manera que nosotros.

De entrada había algo muy sorprendente en las unidades de Planck, como lo había también en las de Stoney. Entrelazaban la gravedad con las constantes que gobiernan la electricidad y el magnetismo.

“La creciente distancia entre la imagen del mundo físico y el mundo de los sentidos no significa otra cosa que una aproximación progresiva al mundo real.”

Max Planck

Podemos ver que Max Planck apelaba a la existencia de constantes universales de la naturaleza como prueba de una realidad física al margen y completamente diferentes de las mentes humanas. Al respecto decía:

“Estos…números, las denominadas constantes universales son en cierto sentido los ladrillos inmutables del edificio de la física teórica. Deberíamos preguntar:

¿Cuál es el significado real de estas constantes?”

Una de las paradojas de nuestro estudio del universo circundante es que a medida que las descripciones de su funcionamiento se hacen más precisas y acertadas, también se alejan cada vez más de toda la experiencia humana.

“Lo que realmente me interesa es si Dios podría haber hecho del mundo una cosa diferente; es decir, si la necesidad de simplicidad lógica deja la más mínima libertad.”

Albert Einstein

Einstein hizo más que cualquier otro científico por crear la imagen moderna de las leyes de la naturaleza. Desempeñó un papel principal en la creación de la perspectiva correcta sobre el carácter atómico y cuántico del mundo material a pequeña escala, demostró que la velocidad de la luz introducía una relatividad en la visión del espacio de cada observador, y encontró por sí solo la teoría de la gravedad que sustituyó la imagen clásica creada por Isaac Newton más de dos siglos antes que él. Su famosa fórmula de      E = mc2 es una fórmula milagrosa, es lo que los físicos definen como la auténtica belleza. Decir mucho con pocos signos y, desde luego, nunca ningún físico dijo tanto con tan poco. En esa reducida expresión de E = mc2, está contenido uno de los mensajes de mayor calado del universo: masa y energía, son la misma cosa.

Einstein siempre estuvo fascinado por el hecho de que algunas cosas deben parecer siempre iguales, independientemente de cómo se mueva el que las ve, como la luz en el vacío, c.

Él nos dijo el límite con que podríamos recibir información en el universo, la velocidad de c.

Él reveló todo el alcance de lo que Stoney y Planck simplemente habían supuesto: que la velocidad de la luz era una constante sobrehumana fundamental de la naturaleza. También sabía el maestro que, en el proceso de nuevas teorías, la búsqueda de la teoría final que incluyera a otras fuerzas de la naturaleza distintas de la gravedad, daría lugar a teorías nuevas y cada vez mejores que irían sustituyendo a las antiguas teorías. De hecho, él mismo la buscó durante los 30 últimos años de su vida pero, desgraciadamente, sin éxito. Ahora se ha llegado a la teoría de supercuerdas que sólo funciona en 10 y 26 dimensiones y es la teoría más prometedora para ser la candidata a esa teoría final de la que hablan los físicos.

El físico espera que las constantes de la naturaleza respondan en términos de números puros que pueda ser calculado con tanta precisión como uno quiera. En ese sentido se lo expresó Einstein a su amiga Ilse Rosenthal-Schneider, interesada en la ciencia y muy amiga de Planck y Einstein en la juventud.

Lo que Einstein explicó a su amiga por cartas es que existen algunas constantes aparentes que son debidas a nuestro hábito de medir las cosas en unidades particulares. La constante de Boltzmann es de este tipo. Es sólo un factor de conversión entre unidades de energía y temperatura, parecido a los factores de conversión entre las escalas de temperatura Fahrenheit y centígrada. Las verdaderas constantes tienen que ser números puros y no cantidades con “dimensiones”, como una velocidad, una masa o una longitud.  Las cantidades con dimensiones siempre cambian sus valores numéricos si cambiamos las unidades en las que se expresan.

La interpretación de las unidades naturales de Stoney y Planck no era en absoluto obvia para los físicos. Aparte de ocasionarles algunos quebraderos de cabeza al tener que pensar en tan reducidas unidades, y sólo a finales de la década de 1.960 el estudio renovado de la cosmología llevó a una plena comprensión de estos patrones extraños. Uno de los curiosos problemas de la Física es que tiene dos teorías hermosamente efectivas (la mecánica cuántica y la relatividad general)  pero gobiernan diferentes dominios de la naturaleza.

La mecánica cuántica domina en el micromundo de los átomos y de las partículas “elementales”. Nos enseña que en la naturaleza cualquier masa, por sólida o puntual que pueda parecer, tiene un aspecto ondulatorio. Esta onda no es como una onda de agua. Se parece más a una ola delictiva o una ola de histeria: es una onda de información. Nos indica la probabilidad de detectar una partícula. La longitud de onda de una partícula, la longitud cuántica, se hace menor cuanto mayor es la masa de esa partícula.

Por el contrario, la relatividad general era siempre necesaria cuando se trataba con situaciones donde algo viaja a la velocidad de la luz, o está muy cerca o donde la gravedad es muy intensa. Se utiliza para describir la expansión del universo o el comportamiento en situaciones extremas, como la formación de agujeros negros. Sin embargo, la gravedad es muy débil comparada con las fuerzas que unen átomos y moléculas y demasiado débil para tener cualquier efecto sobre la estructura del átomo o de partículas subatómicas, se trata con masas tan insignificantes que la incidencia gravitatoria es despreciable. Todo lo contrario que ocurre en presencia de masas considerables como planetas, estrellas y galaxias, donde la presencia de la gravitación curva el espacio y distorsiona el tiempo.

Como resultado de estas propiedades antagónicas, la teoría cuántica y la teoría relativista gobiernan reinos diferentes, muy dispares, en el universo de lo muy pequeño o en el universo de lo muy grande. Nadie ha encontrado la manera de unir, sin fisuras, estas dos teorías en una sola y nueva de Gravedad-Cuántica.

¿Cuáles son los límites de la teoría cuántica y de la teoría de la relatividad general de Einstein? Afortunadamente, hay una respuesta simple y las unidades de Planck nos dicen cuales son.

emilio silvera

Written by Jp Neira in: Astronomía |
Mar
10
2010
0

Confirman la relatividad general en escalas grandes

Un equipo de astrofísicos estadounidenses y suizos ha comprobado que la teoría de la relatividad general de Einstein funciona a escalas tan grandes como las que separan las galaxias, según publica hoy la revista Nature. Para realizar el estudio los investigadores se han basado en una muestra de unas 70 000 galaxias y han definido un nuevo parámetro de cuantificación.

Un grupo de científicos del Observatorio de la Universidad de Princeton (EE UU) y del Instituto de Física Teórica de la Universidad de Zurich (Suiza) han puesto a prueba la teoría de la relatividad general de Einstein y concluyen que realmente funciona a escalas grandes, entre dos y 50 megapársecs (un pársec equivalente a 3,2616 años luz) en un desplazamiento hacia el rojo de 0,32 dentro del espectro.

“Hemos realizado la primera medida de una cantidad que puede detectar desviaciones de la relatividad general, y la medida confirma las predicciones de ésta, por lo que aumenta nuestra confianza en la teoría y en el marco cosmológico actual”, explica a SINC Reinabelle Reyes, autora principal del estudio que hoy publica Nature e investigadora en la Universidad de Princeton.

Para ver si la relatividad general se aplica a grandes escalas, el equipo ha analizado una muestra de unas 70.000 galaxias del catálogo Estudio Digital del Cielo Sloan (SDSS), y ha definido una cantidad denominada “EG”, que combina medidas y datos sobre “lentes gravitacionales débiles, cúmulos de galaxias, y velocidad de crecimiento de estructura a gran escala”.

La predicción relativista

Los resultados reflejan que en escalas grandes de decenas de megapársecs el valor de EG es cerca de 0,39, de acuerdo con la predicción relativista general que indica una cifra de aproximadamente 0,4.

El test permite potencialmente la discriminación definitiva entre la relatividad general y otras teorías de gravedad, pero de momento la precisión de las medidas solo permiten excluir algunos modelos alternativos.

Dentro del marco de la relatividad general, la gravedad surge de la geometría del espacio y el tiempo. A pesar de la aceptación de la teoría de la relatividad general, hasta ahora no había sido suficientemente probada en largas distancias cosmológicas, y los experimentos precisos se habían desarrollados solo en el Sistema Solar.


Referencia bibliográfica: Reinabelle Reyes, Rachel Mandelbaum, Uros Seljak, Tobias Baldauf, James E. Gunn, Lucas Lombriser y Robert E. Smith. “Confirmation of general relativity on large scales from weak lensing and galaxy velocities”. Nature 464, 11 de marzo de 2010.

Fecha Original: 10 de marzo de 2010
Enlace Original

Via | CienciaKanija

Written by Jp Neira in: Astronomía, Física |

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