Feb
09
2010
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Tejados blancos reducen el efecto “isla de calor”

Según un modelo informático se podría reducir la temperatura de las ciudades si se pintarán de blanco todos sus tejados.

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Fuente: American Geophysical Union, Maria-José Viñas.

En vista del inmenso problema climático que se nos avecina se han llegado a proponer toda clase de ideas locas. Las más descabelladas versan sobre geoingeniería, que básicamente tratan de tomar el control sobre el clima, algo que la Tierra ha venido haciendo de forma automática desde hace miles de millones de años, y que pasaría a estar en manos de los humanos. Es sin duda una inmensa responsabilidad.
Algunas de estas propuestas tratan de conseguir que llegue al suelo una menor cantidad de luz solar a través de algún tipo se sombrilla espacial o aumentando el albedo de la Tierra, es decir de aumentar la cantidad de luz reflejada por la Tierra. Esto podría conseguir rebajar en unos grados la temperatura media mundial, aunque no de manera adecuada para cada lugar y sin detener la acidificación de los océanos, que es un problema de igual magnitud que el aumento de la temperatura.
Hace un tiempo se propuso una variante de esta idea consistente en pintar de blanco los tejados de los edificios. Su efecto sería similar al de los casquetes polares, pero además se conseguiría ahorrar energía (y por tanto emisiones de dióxido de carbono) en verano al haber menos necesidad de usar el aire acondicionado. Aunque a primera vista parecía una broma, no lo es tanto.
Ahora, un grupo de científicos del National Center for Atmospheric Research de EEUU ha demostrado con un modelo informático que el sistema sería útil, al menos en las ciudades.
Según ellos, pintar los tejados de blanco es un método efectivo de reducir el calor urbano. Aunque dicen que habría que trabajar más en la idea, necesitándose más investigación al respecto antes de imponer algo así. El estudio ha sido publicado en Geophysical Research Letters.
Las ciudades son particularmente vulnerables al cambio climático porque son más cálidas que las áreas rurales. El negro asfalto, los tejados alquitranados y otras superficies absorben mucha luz solar y se calientan, creando un efecto de isla de calor que hace elevarse la temperatura de 1 a 3 grados o más respecto al campo. Los tejados blancos pueden compensar en parte este efecto.
El modelo computacional sobre el que estos investigadores han trabajado simula la cantidad de luz solar que es absorbida y reflejada en áreas urbanas de una ciudad prototipo en diversas localizaciones en el mundo. Los resultados obtenidos indican que si se pintaran de blanco los tejados se podría reducir el efecto de isla de calor en un 33%, algo bastante interesante, sobre todo en los días más calurosos del verano.
Los autores del estudio advierten que el modelo es sencillo y que las ciudades que se tienen en cuenta están idealizadas y no representa ciudades reales específicas. En una ciudad real, además, se va acumulando polvo o suciedad que reduce el efecto a lo largo del tiempo.
Como resultado de este efecto, y dependiendo del clima local, la temperatura dentro de los edificios también disminuye, por lo que se ahora energía y emisiones. Los investigadores indican que unas ciudades se beneficiarían más que otras de este efecto dependiendo de la densidad de tejados, del tipo de construcción y de la localización de la ciudad. Al parecer el efecto es más importante en latitudes medias de clima templado.
¿Podemos hacer algo a nivel individual? En una entrevista concedida a la NPR hace unas semanas, el investigador que propuso esta idea decía que depende de si nuestro tejado lo pintamos nosotros mismos o le pagamos a otro para hacerlo. Si es lo segundo la inversión no se amortiza en nuestra cuenta de electricidad, pero si somos nosotros los que le damos a los arreglos caseros entonces sí. En edificios de nueva construcción siempre se amortiza, y desde el punto de vista climático es siempre bueno.
Pero hay un factor que a veces se olvida: puede que la idea sea menos efectiva en invierno en esas mismas zonas templadas donde un tejado pintado de blanco es tan efectivo en verano. Al absorber menos luz solar puede que gastemos más en calefacción con tejados blancos. ¿Terminaremos por reconfigurar nuestras casas según la estación del año en la que nos encontremos?

Copyleft: atribuir con enlace a http://neofronteras.com/?p=2999

Fuentes y referencias:
Nota de prensa del National Center for Atmospheric Research.

Written by Jp Neira in: Ecología & Medio Ambiente |
Feb
05
2010
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Greenpeace quiere unir Internet y la red eléctrica

El empeño de Greenpeace por salvar el planeta no conoce el desaliento. Han publicado un informe donde explican cómo diseñar una red eléctrica global que además de energía contendría los datos que corren por Internet. Además, añaden que este sistema de transmisión debería contar con un 90 % de energías renovables para el 2050. El informe explica cómo se pueden conectar redes inteligentes locales y regionales con una súper red de alta tensión para proporcionar un suministro fiable en todo momento sin ninguna necesidad de recurrir a centrales térmicas de carbón ni nucleares. “Con las redes inteligentes básicamente unimos internet con la red eléctrica”, ha declarado Sven Teske, experto energético de Greenpeace Internacional, durante la presentación mundial del informe en Madrid.

Las redes inteligentes combinarían fuentes de generación distribuidas para generar centrales eléctricas virtuales, de tal forma que pequeñas instalaciones eólicas, solares, geotérmicas y de biogas pueden proporcionar la misma electricidad que una central eléctrica tradicional, pero con mayor eficiencia y flexibilidad y menos emisiones de CO2. Habría que contar, además, con unas súper redes, que utilizarían líneas de corriente continua en alta tensión para transferir electricidad a largas distancias con gran eficiencia. Esto permitiría transportar los excedentes de energía de unos países a otros, por ejemplo, la electricidad eólica generada en el Mar del Norte, la solar en España o cualquier país que estuviera conectado a la Gran Red.

Se podrán aprovechar todas las energías renovables en una gran Red
Se podrán aprovechar todas las energías renovables en una gran Red

Las cuentas de Greenpeace son claras y afirman que el coste de reforzar en Europa las 34 interconexiones de alta tensión que unen a los comunitarios sería de 209.000 millones de euros, es decir, unos 5225 millones anuales hasta llegar al 2050. Habría que realizar mejoras en 5.347 kilómetros, 17 nuevas interconexiones (5.125 kilómetros) y 15 nuevas conexiones de “súper red”. Este coste lo suponen muy asumible teniendo en cuenta lo que se obtiene a cambio.

José Luís García, responsable de la campaña de Cambio Climático y Energía de Greenpeace España, declara que el informe demuestra que “es posible eliminar la energía nuclear y la que procede de combustibles fósiles con pequeñas modificaciones en la red añadiendo inteligencia y comunicación al sistema eléctrico“. Y para los reticentes a las energías renovables clásicas (eólica y solar), la organización ecologista muestra un estudio comparado de los datos meteorológicos de los últimos 30 años con respecto a las curvas de demanda energética de Europa y resulta que en existe una probabilidad bajísima de que coincida la máxima demanda con las horas mas bajas de producción energética de los sistemas eólicos y solares. Apenas un 0.4 %, es decir, que esto puede ocurrir unas 12 horas al año. Y el refuerzo que propone Greenpeace en la red acabaría con esa incertidumbre.

Realmente se trata de un proyecto interesante. La tendencia a la globalización y unificación general no se detiene, aportando posibilidades inmensas a la civilización. No sabemos si esto se puede considerar un esfuerzo demasiado caro o, viendo las consecuencias del uso de combustibles fósiles, saldría hasta barato.

Via | NeoTeo

Ene
22
2010
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Nuevo hidrogel podría reemplazar al plástico

La invención de los plásticos a mediados del siglo XIX cambió la civilización humana tan profundamente como lo hicieron antes el dominio del fuego, la metalúrgica del bronce o la fabricación del acero. El invento del primer material plástico se debe a Leo Hendrik Baekeland, quién descubrió una substancia a la que llamó baquelita. Esta sería la primera de una serie de resinas sintéticas que revolucionarían la tecnología moderna, iniciando la llamada “era del plástico”. A lo largo del siglo XX el uso del plástico se hizo extremadamente popular y llegó a sustituir a otros materiales, tanto en el ámbito doméstico, como el industrial y comercial. Estos versátiles polímeros carecen de un punto fijo de ebullición y poseen -dentro de un determinado intervalo de temperaturas- propiedades de elasticidad y flexibilidad que permiten moldearlas y adaptarlas a diferentes formas y aplicaciones. Sin embargo, su impacto en el medio ambiente -en la fabricación de plásticos  se utilizan grandes cantidades de petróleo- y en la salud constituyen una desventaja significativa que le quita brillo a un material tan útil y económico.

Los plásticos cambiaron la civilización, en el ámbito doméstico, industrial y comercial.

Buscando la forma de reemplazar a los plásticos por algún material de características similares pero sin sus desventajas, los científicos de la Universidad de Tokio, en Japón, han desarrollado una mezcla de arcilla e hidrogel que -esperan- pueda substituir al plástico en un amplio número de aplicaciones, sin poner en peligro las personas o el planeta. Takuzo Aida, el responsable del equipo que llevó a cabo este trabajo, mezcló unos pocos gramos de arcilla con 100 gramos de agua en presencia de pequeñas cantidades de un agente espesante conocido como poliacrilato de sodio y un “pegamento molecular orgánico”. El agente espesante ayuda a distribuir la arcilla en láminas delgadas, aumentando su superficie y permitiendo que el pegamento mencionado logre un mejor control sobre ella. El resultado es una mezcla compuesta aproximadamente por un 98% de agua, que forma un hidrogel transparente y elástico, con una resistencia mecánica lo suficientemente importante como para ser capaz de crear un puente autosostenido de 3,5 centímetros de ancho.

Una vez dispuestos los materiales, el gel se forma en sólo 3 minutos.

Los hidrogeles son sustancias en estado coloidal con apariencia sólida como la albúmina coagulada por el calor o la gelatina gelificada por enfriamiento. Los científicos han estado utilizando diferentes clases de hidrogeles en la medicina desde la década de 1980, pero su falta de rigidez y durabilidad limitaba su utilización en otros ámbitos. Sin embargo, al añadir una pequeña cantidad de arcilla a la mezcla, Aida y sus investigadores han logrado proporcionar al hidrogel la rigidez necesaria para hacerlo un material mucho más versátil. La arcilla fortalece el hidrogel porque el polímero utilizado para enlazar el agua con el gel también se adhiere a la arcilla, al agua, y otras cadenas de polímeros. Aferrándose a todos estos elementos, el polímero forma un andamiaje rígido sobre el que se apoyan las otras moléculas, creando un material sólido.

La resistencia del nuevo material proviene de la suma de las fuerzas que actúan entre las moléculas en las nanocapas de arcilla y pegamento, explica Aida. Estas fuerzas, llamadas “fuerzas supramoleculares”, son semejantes a la de los enlaces del hidrógeno y también ayudan a atrapar las moléculas de agua entre las láminas de arcilla. Algunos hidrogeles ensayados con anterioridad dependían de los enlaces químicos covalentes para obtener su resistencia. Pero cuando se rompían los enlaces covalentes, el material perdía irreversiblemente su rigidez. En cambio, las fuerzas supramoleculares se pueden “regenerar” fácilmente, y si el material resulta dañado por el estrés mecánico puede recuperar rápidamente su resistencia original. Una vez dispuestos los materiales en el tubo de ensayo, el gel se forma en sólo 3 minutos. Cualquiera puede hacerlo en su casa sin necesidad de comprender los procesos químicos involucrados. “Uno de los principales avances de este material es la simplicidad general del procedimiento de fabricación, además de las excepcionales propiedades físicas que posee la estructura resultante”, dice Craig Hawker, un científico de la Universidad de California que no participó en el estudio.

El material está compuesto por un 98% de agua.

Al estar constituido básicamente por agua, barro y sólo un poco de polímero, el nuevo material no tiene ninguna de las propiedades tóxicas de plástico. En un artículo publicado en la revista Nature,  Takuzo Aida explica que “para fortalecer el material simplemente basta con aumentar las cantidades de arcilla, poliacrilato de sodio y cola, siempre que la transparencia no sea importante.” Unas de las grandes incógnitas que surgen al analizar el nuevo material es su costo. En efecto, si queremos eliminar los “ecologicamente incorrectos” plásticos de nuestra civilización necesitamos un material que no solo tenga sus ventajas estructurales y adolezca de sus limitaciones, sino que además sea -como mínimo- tan barato como lo que se quiere reemplazar. Es muy pronto para estimar cuanto costará una pieza del hidrogel de Takuzo Aida, ya que nadie ha construido una planta capaz de fabricarlo en cantidades industriales. Fabricar las pequeñas muestras que se han usado a lo largo de la investigación no ha sido barato, pero puede ser que una vez industrializado su valor descienda notablemente. Si el costo no es un problema, el nuevo  material podrá ser considerado como un reemplazo viable para el plástico, al menos cuando se haya determinado que realmente cumple con lo que promete.

Via NeoTeo

Written by Jp Neira in: Ecología & Medio Ambiente, Tecnología |
Nov
24
2009
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¿Es el calentamiento global inevitable?

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Quizás entre las predicciones más terroríficas de los últimos tiempos esté la que dice que el calentamiento global es ya imparable.
Según Tim Garrett, porfesor en la Universidad de Utah, las emisiones de dióxido de carbono no se pueden estabilizar, no ya disminuir, a no ser que la economía mundial colapse totalmente o se construya el equivalente a una central nuclear cada día. Algo que en la práctica parece imposible.

El estudio llega a varias conclusiones de las que se pueden extraer las siguientes a modo de resumen que:

- El ahorro de energía o la eficiencia no hacen que se consuma menos energía, en su lugar hace que la economía crezca y se acelere el consumo de energía.

- Existe una constante a lo largo de la historia que liga el uso global de la energía a la productividad económica acumulada ajustada por la inflación. Así que no es necesario considerar el crecimiento de la población y el estándar de vida para predecir el consumo de energía y la resultante emisión de dióxido de carbono.

- La estabilización de las emisiones al ritmo actual requeriría aproximadamente unos 300 Gigavatios de potencia de energía nuevos cada año libres de emisiones. O lo que es lo mismo, el equivalente a construir una central nuclear nueva cada día. Según Garrett no hay otra manera sin afectar gravemente la economía.

Algunos economistas han criticado fuertemente el estudio argumentando la carencia de conocimientos económicos de su autor. Garret se defiende que ha usado una aproximación económica a un problema que en realidad es físico y como consecuencia ha llegado a un modelo de crecimiento económico global diferente al convencional.
Garret considera que la civilización es como un motor térmico que consume energía y produce trabajo en forma de producción económica. Sin consumo de energía la civilización no valdría nada, es la energía la que mantiene el valor económico. Si nos faltase energía la civilización colapsaría.
Según él la acumulación del la producción económica en el curso de la Historia está ligada al consumo de energía por un factor constante evaluado en 9,7 ± 0,3 milivatios por dólar (ajustado por inflación). Llega a esta conclusión a partir de datos sobre el producto interior bruto y la estimación de la producción económica a lo largo de los últimos 2000 años. Luego investigó las implicaciones que esto tiene para las emisiones de dióxido de carbono.
Según Garret los economistas creen que se necesita tener en cuenta la población y el estándar de vida para estimar la productividad, pero que en su modelo la única cosa que se necesita es saber cómo de rápido es el aumento en el consumo de energía. Según él son precisamente la población y el estándar de vida los que se ajustan a la disponibilidad de energía.
Según Garret todo esto significa que la aceleración en las emisiones de dióxido de carbono es difícil que cambie pronto porque el uso de la energía actual está ligado a la productividad económica del pasado.
Según este modelo la civilización evoluciona en un ciclo de retroalimentación espontáneo mantenido sólo por el consumo de energía y la incorporación de materia medioambiental. Al crecer consume más y en consecuencia crece más y puede consumir más.
Lo más provocativo del modelo de Garret, y que es contrario a lo que creía antes del estudio, quizás sea la afirmación de que el ahorro de energía no reduce el uso de energía, sino que hace crecer la economía y por tanto el uso de energía. Según Garret hacer a la civilización más eficiente simplemente le permite crecer más rápido y consumir más energía.
“Sólo estoy diciendo que no es realmente posible ahorrar energía de una manera significativa porque la actual tasa de consumo de energía está determinada por la producción económica del pasado… Ahorrar energía hace sentir bien, y eso está bien, pero no debería de haber pretensiones de que esto marcará una gran diferencia.”
Pese a todo Garret continúa usando su bicicleta, tomando el autobús, utilizando una cuerda de tender ropa tradicional y una segadora de césped manual.
Según Garret a la hora de disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero frecuentemente se discuten estrategias como el ahorro de energía, reducir la población, usar fuentes de energía alternativas… Pero casi nadie menciona una: disminuir el estándar de vida, que además se dará de todos modos si hay una fuerte crisis energética o si la economía colapsa.
Garret cree que el sistema es determinista. La población y el estándar de vida son sólo una función de la actual eficacia energética. Esto deja el cambio a fuentes de energía que no emitan dióxido de carbono como la única opción disponible. Pero para poder estabilizar las emisiones (no ya reducirlas) deberíamos de pasarnos a ese tipo de fuentes de energía a un ritmo de un 2,1% anual, que es el equivalente a construir una central nuclear al año.
“Si la sociedad invierte suficientes recursos en nuevas fuentes de energía que no emitan dióxido de carbono, entonces quizás pueda continuar creciendo sin aumentar el calentamiento global.”
Garret advierte que su estudio no es una invitación a la inacción, pero que no está claro que las decisiones políticas tengan la capacidad de cambiar el curso futuro de la civilización.

Via | NeoFronteras

Written by Jp Neira in: Ciencia, Ecología & Medio Ambiente |
Nov
06
2009
3

Plantas de interior y calidad del aire

Una nota de la Sociedad Americana de las Ciencias Hortícolas nos sirve para recordar el problema que hay con la calidad del aire en el interior de las casas y su influencia sobre la salud, sobre todo ahora que la gente pasa el 90% de su tiempo en interiores y muy poco al aire libre.
Sorprendentemente el aire interior de los edificios de los países desarrollados tiene un 12% más contaminantes que el aire exterior en ciertas áreas. Ese aire se contamina con sustancias procedentes de las pinturas, barnices, pegamentos, muebles, ropa, disolventes, materiales de construcción e incluso del agua del grifo. La lista de compuestos orgánicos volátiles o COV que se pueden encontrar es larga: benceno, xileno, hexano, heptano, octano, decano, tricloroetileno, cloruro de metileno…
Se ha podido demostrar que estas sustancias provocan enfermedades en las personas que están expuestas a ellas en espacios cerrados. Entre las graves patologías que pueden provocar están el asma, nauseas y enfermedades crónicas de tipo neurológicas, reproductivas, de desarrollo… Incluso pueden provocar cáncer.
Según calculaba un informe de 2002 de la Organización Mundial de la Salud los contaminantes en espacios cerrados son responsables de 1,6 millones de muertes cada año, lo que representa un grave problema de salud.
Stanley J. Kays de University of Georgia, es el líder de un estudio publicado en HortScience en el que se comprobó la capacidad efectiva de las plantas ornamentales de interior para eliminar COV del aire en los espacios cerrados. A esta habilidad de las plantas de eliminar VOC del aire se le denomina “fitorremediación”.
Además el estudio muestra cómo las plantas mejoran la salud psicológica. Colocar plantas en casa o en la oficina reduce el estrés, mejora la productividad y reduce los síntomas de las enfermedades.
Para comprender mejor la fitorremediación este grupo de investigadores probó la capacidad de 28 plantas ornamentales de interior de eliminar 5 componentes volátiles del aire: benceno o tolueno procedentes de recubrimientos, disoluciones, plásticos y humo de tabaco; octano procedente de pinturas adhesivos y materiales de construcción; tricloroetileno procedente del agua corriente, productos de limpieza, insecticidas y productos plásticos; y alfa-pineno procedente de pinturas y perfumes.
Durante los experimentos se cultivaron las plantas en un vivero durante ocho semanas y después se aclimataron durante 12 semanas bajo las condiciones habituales de los interiores de casas u oficinas antes de colocarlas en contenedores especiales de vidrios de atmósfera controlada.
Entonces las plantas fueron expuestas a los compuestos antes mencionados y se comprobó cómo disminuía su concentración a lo largo del tiempo. Después se clasificó a las distintas especies ensayadas como superiores, intermedias o pobres en su capacidades de eliminar COV del aire.
De las 28 especies comprobadas, Hemigraphis alternata, Hedera helix, Hoya carnosa y Asparagus densiflorus tenían la mayor capacidad de eliminación de compuestos orgánicos volátiles, siendo Tradescantia pallida calificada como superior en este aspecto.
El estudio concluye que la introducción de plantas ornamentales en interiores tiene el beneficio de mejorar la calidad del aire. Además de los beneficios para la salud, el aumento de plantas de interior podría tener un tremendo impacto positivo para la industria de plantas ornamentales.

Via | NeoFronteras

Written by Jp Neira in: Ecología & Medio Ambiente |
Oct
16
2009
0

Sobre el crecimiento de la población mundial

Paul Ehrlich, de Stanford University, habla del problema del crecimiento de la población mundial y de cómo tratar de contenerlo.

El crecimiento global de la población se ha ralentizado significativamente, pero no se ha parado. Para 2050 habrá un 35% más de población en la Tierra que hoy en día. Ya estamos viendo un aumento en la escasez de comida, agua y otros recursos, y el número de hambrientos está creciendo.
Entrar en una discusión acerca de limitar el número de habitantes es entrar en un territorio sensible y controvertido. Quizás esto no es una sorpresa, ya que desde los años sesenta, cuando el crecimiento de población empezó a ser un asunto de preocupación generalizada, la discusión tuvo un tono racista, en el que se señalaba a las naciones en vías de desarrollo.
Actualmente se entiende que la clave del asunto del crecimiento de población es la presión destructiva que la actividad humana está ejerciendo sobre los sistemas que soportan la vida, y que suponen una amenaza creciente al sostenimiento de la civilización. Desde luego, todo esto no se debe sólo al número de humano; se debe además a cuánto consume cada humano. Esta es la razón por la cual EEUU, con sus 300 millones de habitantes y su alto consumo per capita, debería ser considerado como el país más superpoblado de la Tierra. Es además la razón por la que la aparición de “nuevos consumidores” constituye un gran asalto a los sistemas que soportan la vida en el planeta. Es más, los 2300 millones de habitantes que se añadirán para 2050 socavarán aún más gravemente estos sistemas que los 2300 millones previos, y cada persona, en promedio tendrá que ser mantenida por recursos cada vez más escasos y de peor calidad a un mayor coste medioambiental.
Aún así mucha gente asume que la humanidad podrá soportar fácilmente más de 9000 millones de habitantes a partir de 2050. Tamaña confianza ignora algunas posibilidades inexorables. Hay sólo dos maneras de parar el crecimiento de la población: disminuyendo el ritmo de nacimientos o aumentando la tasa de muertes.
Ya hemos visto el aumento de la tasa de muertes en el sur de África y Rusia, y puede que haya más aumentos de este tipo por venir, especialmente cuando el cambio climático desestabilice los sistemas agrícolas. Incluso hoy, más de 1000 millones de personas pasan hambre.

Frecuentemente prometemos a los países en vías de desarrollo que si adoptan sólo buenas políticas… ellos, también, serán capaces de disfrutar del estilo de vida del primer mundo. Esta promesa es imposible, es una patraña cruel: nosotros estamos teniendo dificultades para soportar el estilo de vida del primer mundo, incluso ahora, para sólo 1000 millones de personas.

Jared Diamond

El deterioro medioambiental resultante de más gente consumiendo todavía aún más recursos añadirá una carga pesadísima sobre aquellos menos capaces de soportarla, como lo serán esa gran mayoría de miles de millones de personas adicionales que vivirán en las naciones más pobres, donde la pobreza y la alta tasa de nacimientos están íntimamente relacionadas. La población de Uganda, por ejemplo, se espera que crezca de los 33 millones de habitantes de la actualidad hasta los 91 millones en los próximos 40 años. El rápido aumento de la población socavará los esfuerzos de desarrollo del país. El resultado será una educación más pobre, una ausencia de servicios públicos de salud y unas infraestructuras inadecuadas a cambio de un fomento de la natalidad.
La prioridad sobre los asuntos relacionados con la población ha menguado comparado con la preocupación acerca del desarrollo. Si el crecimiento de la población continúa sin reducirse, nos tememos que los problemas de desarrollo serán “resueltos” por el aumento en la tasa de muertes. Por esta razón, el esfuerzo por reducir el aumento de la población debe de ser tratado como un asunto de derechos humanos.
La manera de disminuir la natalidad es bien conocida. Consiste en un cambio cultural hacia un aumento de la educación y el estatus de la mujer, haciendo que la planificación familiar y el aborto seguro estén ampliamente disponibles, y moviéndose hacia un mundo en donde cada niño sea un niño deseado.
Casi todos los países en vías de desarrollo tienen programas de planificación familiar, pero necesitan desesperadamente un apoyo renovado. Tiene que haber un reconocimiento, al nivel político más alto, de la importancia de reducir la tasa de natalidad, tanto como un asunto de derechos humanos como un contribuidor demostrado a un desarrollo exitoso.
Esto debe de ser unido a los programas sociales de salud y bienestar, la educación (especialmente dirigido a las niñas) y a la apertura de oportunidades a la mujer de participar en la economía de sus naciones. Un ejemplo de lo que se puede conseguir lo proporciona el banco Grameen, que ofrece créditos a gente pobre de Bangladesh, especialmente a mujeres. No hay dudas de que ha ayudado a reducir la tasa de natalidad mediante la simple estimulación de la raíces del desarrollo económico.
De algún modo, la actitud cultural hacia las grandes familias que hay por todos los lados debe de cambiar. Debe de considerarse inmoral tener un número excesivo de hijos (una actitud que existe en muchas naciones industrializadas con bajas tasas de natalidad). Nada es más claro que la responsabilidad gubernamental en mantener la población de una nación en su tamaño sostenible con medidas benevolentes.
A la vez de cambiar el aumento de la tasa de natalidad, no debemos de olvidar el asunto de la presión de un consumo excesivo por parte de los más ricos. La humanidad necesita hablar a nivel mundial acerca de este asunto, quizás a través del marco que hemos llamado Millennium Assessment of Human Behavior.
Éste es un foro para el dialogo mundial sobre las claves éticas y los asuntos culturales relacionados con el aprieto en el que se encuentra la raza humana. El elemento de discusión más importante debe de ser cómo parar el crecimiento de la población mundial y dar comienzo a un declive en esta tendencia, como afortunadamente comenzó a pasar en Europa y Japón. Si se puede hacer, entonces es posible un futuro sostenible para la civilización.

Paul Ehrlich

El inexorable aumento de la población ha sido el tema dominante en nuestro planeta durante siglos. En la historia reciente, los días conocidos que hayan terminado con menos personas que con los que empezaron son extremadamente raros. El más reciente se dio el 26 de diciembre de 2004, cuando un tsunami en el Índico mató a 250.000 personas. Otras 160.000 murieron por otras causas y el nacimiento de 370.000 niños no pudo compensarlo, según el medioambientalista Robert Engelman y su libro “More”.
Hay irse a la década de los setenta para encontrar otros momentos similares, como el terremoto Tangshan en China del 28 de julio de 1976 o el ciclón que impactó en Bangladesh el 12 de noviembre de 1970, ambos eventos mataron 250.000 personas. Incluso la gran hambruna china de 1958 a 1961, que provocó 15 millones de muertos, sólo hizo una pequeña mella en el crecimiento de la población en lugar de pararlo.
Yendo más atrás en el tiempo, las 70.000 muertes causadas por la bomba arrojada sobre Hiroshima en agosto de 1945 superó el crecimiento de la población en 60.000 personas, que de otro modo se hubiera dado ese día. Con un número de bajas inferior, lo mismo probablemente no es cierto para la bomba de Nagasaki tres días más tarde. Incluso un día particularmente malo de la primera guerra mundial, como el 1 julio de 1916 cuando sólo los británicos perdieron 20.000 hombres en la batalla de Somme (Francia), probablemente no paró el aumento de la población mundial. Sin embargo, la pandemia de gripe de 1918 a 1920, que mató a 50 millones de personas ciertamente sí lo hizo.
El mayor impacto relativo sobre la población mundial se dio durante la Peste Negra en el siglo XIV, que quizás mató a 75 millones de personas y redujo la población de Europa en un 30%.
Las cosas serán muy diferentes en el futuro. Habrá desastres y guerras, desde luego, pero algún tiempo después de 2050 el mundo entrará en una nueva era en la que la población mundial disminuya durante muchos días. Podemos simplemente tener menos niños.

Alison George

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Written by Jp Neira in: Ecología & Medio Ambiente |
Oct
05
2009
0

Los límites de la Tierra

Intentan determinar los límites de estabilidad de los sistemas terrestres en distintas direcciones y ponen de manifiesto que ya hemos cruzado la frontera de sostenibilidad de tres de ellos.

Según un artículo publicado en Nature y elaborado por 29 científicos europeos, norteamericanos y australianos, la actividad humana ya ha sobrepasado tres umbrales de sostenibilidad biofísicos, con consecuencias catastróficas para grandes partes del mundo. Otros seis de estos límites puede que sean cruzados en las próximas décadas.
Los científicos han estado avisando durante décadas de que la explosión de actividad humana desde la revolución industrial está empujando la Tierra y sus sistemas naturales más allá de sus límites. Los datos confirman que 6000 millones de personas son capaces de generar una fuerza global geofísica equivalente a algunas de las más grandes fuerzas de la Naturaleza, simplemente por llevar su cotidiana vida diaria.
Esta nueva fuerza a dado lugar a una nueva era: el Antropoceno, en la que las acciones humanas son el principal motor de los cambios medioambientales globales.
Sander van der Leeuw, uno de los autores del artículo, afirma que sobre un planeta finito llevaremos los recursos vitales a un punto de declive irreversible si nuestro consumo no es compensado por la regeneración y una actividad sostenible.
¿Cómo definir los límites del planeta? Simplemente sabiendo cuanta presión podemos someter a la Tierra antes de que los sistemas colapsen.
Hasta ahora la comunidad científica no habían intentado determinar los límites de estabilidad de los sistemas terrestres en tantas direcciones y hacer una propuesta como esta, según van der Leeuw. La idea es lanzar estas ideas a la comunidad científica para que sean examinadas. Con ello esperan un debate sobre cambio climático, porque no sólo son las emisiones de gases de efecto invernadero las que están poniendo el planeta fuera del equilibrio. Hay muchos otros sistemas en interacción en la Tierra, de tal modo que si uno cruza su límite hace que se desestabilicen otros.
Este estudio se basa en la identificación de 9 límites: el cambio climático, ozono estratosférico, uso del suelo, uso de agua dulce, diversidad biológica, acidificación oceánica, introducción de nitrógeno y fósforo en la biosfera, carga de aerosol y contaminación química. El estudio sugiere que tres de estos límites ya han sido sobrepasados: cambio climático, diversidad biológica y nitrógeno introducido en la biosfera.

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En este gráfico se trata de representar el cambio desde 1950 de diferentes variables de control para siete sistemas terrestres. El polígono verde representa el espacio de operación seguro. La humanidad ya ha sobrepasado los límites de tres de ellos con posibles graves consecuencias para el futuro de la raza humana. Foto: Stockholm Resilience Centre, NeoFronteras.

Según van der Leeuw la amenaza es tan enorme que “ya es demasiado tarde para ser pesimista”.
Los investigadores usaron una aproximación interdisplicinar, estudiando los datos para cada uno de los nueve procesos e identificando su variable de control. Si, por ejemplo, nos fijamos en la pérdida de biodiversidad, la variable de control es la tasa de extinción, que se expresa como el número de extinciones por millón de especies y año.
Luego exploraron cómo los bordes interaccionan entre sí. En el ejemplo anterior, la pérdida de biodiversidad tiene impacto en el secuestro de dióxido de carbono (calentamiento global), reservas de agua dulce, ciclos del nitrógeno y fósforo y en el uso del suelo.
En su estudio estos investigadores proponen los límites por debajo de los cuales se puede mantener un mundo capaz de sostener la vida. Para la pérdida de biodiversidad sería de 10 unidades de las antes expuestas, pero la situación actual es diez veces esa, es decir 100 extinciones por millón de especies y año. El valor preindustrial estaba entre 0,1 y 1.
El estudio no proporciona soluciones o vías de solución, pero permite identificar los límites críticos de los sistemas terrestres.
Según estos investigadores la presión humana sobre los sistemas terrestres han alcanzado una escala en la cual ya no se puede excluir un cambio medioambiental global abrupto.
Según Johan Rockström, para que la humanidad pueda sobrevivir de manera segura debe de alejarse de esos límites críticos y respetar los procesos climáticos, geofísicos, atmosféricos y ecológicos del planeta. Cruzar esos límites puede ser devastador para la humanidad, según él, pero si los respetamos podríamos tener un brillante futuro durante siglos.
Diana Liverman, otra autora, advierte en similares términos sobre la gravedad de cruzar estos límites y de las graves consecuencias de hacerlo.
Ya hemos sobrepasado con creces tres de esos límites: 350 ppm de dióxido atmosférico, 100 extinciones por millón de especies anuales y 35 millones de toneladas de nitrógeno contaminado los ecosistemas. Los hemos excedido debido al abuso de combustibles fósiles, el uso del suelo y la contaminación agrícola. Segun Liverman nuestro comportamiento nos está llevando a niveles que están produciendo riesgos reales para nuestra supervivencia.

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Written by Jp Neira in: Ecología & Medio Ambiente |
Sep
15
2009
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Nuevo biofertilizante a partir de microalgas

La empresa Bioalgal Marine, spin-off de la Universidad de Almería, que se dedica al cultivo y al aprovechamiento de las microalgas, ha desarrollado un nuevo biofertilizante a partir de una microalga llamada “Spirulina”. El nuevo fertilizante se llama “Algafert” y es un abono natural que mejora la calidad de las plantas sin dañarlas.

Imagen: sinc

“Este biofertilizante, especialmente indicado para cultivos de agricultura intensiva, no es más que la mezcla de la microalga Spirulina, agua y enzimas. Dicha mezcla se calienta y, al alcanzar una determinada temperatura, las microalgas se rompen y liberan los aminoácidos. Cuando se suministra este abono sobre los cultivos, le ahorramos a la planta el trabajo de crear aminoácidos, siendo su crecimiento mucho más rápido”.- expresó la gerente de Bioalgal Marine, Marta Sánchez de Puerta.

El nuevo biofertilizante, al ser de origen natural, mejora la resistencia de las plantas y su calidad sin hacerles daño. Esto es posible porque la microalga “Spirulina” contiene una alta concentración de aminoácidos, fitohormonas, oligoelementos, antioxidantes y polisacáridos y, por lo tanto, es un complemento biológico excelente. Para desarrollar el biofertilizante se extraen todas las sustancias a través de procedimientos respetuosos del medio ambiente y, por ende, el resultado es un producto muy natural. Todas estas sustancias actúan sobre las célulares en el crecimiento de las plantas, sobre el tejido radicular secundario, sobre la multiplicación de los nuevos brotes, sobre las flores y obtienen frutos mucho más consistentes y uniformes.

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Imagen: AlphaGalileo

Los beneficios de este nuevo biofertilizante “Algafert” ya han sido comprobados en Almería, a través de cultivos típicos, subtropicales, cultivos de olivo en Jaén, Córdoba y Granada y en cultivos de fresas en Huelva.

En los olivos se pudo constatar que, tras el tratamiento con el nuevo biofertilizante, el peciolo de las aceitunas son más largos y esto favorece su recolección. En las fresas, su uso probado tanto en suelo natural como en cultivos hidropónicos, hay una notoria superación de los frutos en comparación a lo que estaba previsto. “Es como si se hubiera regenerado el sustrato”, puntualizó Sánchez Puertas.

Los resultados basados en estas pruebas realizadas han sido tan positivos que la comercialización del nuevo biofertilizante a partir de microalgas se extenderá por toda Andalucía.

Visto en El Blog Verde

Written by Jp Neira in: Ecología & Medio Ambiente |
Ago
31
2009
0

Bioplásticos: el material del futuro está en la basura

Asientos de soja en un todoterreno, bolígrafos de maíz, teclados de caña de azúcar, embalajes de urea de cerdo o un mueble a partir de plumas de pollo. Todos estos objetos son reales, prototipos fabricados con plásticos, pero la nueva materia prima no es el petróleo, sino residuos agrícolas, ganaderos y domésticos. En breve, ordenadores, automóviles, juguetes, muebles, ropa, calzado, cosméticos, implantes médicos y todo tipo de embalajes de plástico empezarán a fabricarse con desechos. Son los bioplásticos, y los vertederos se están convirtiendo en los nuevos pozos de petróleo.

Una empresa estadounidense ha optado precisamente por hacer del vertedero su mina: “Convertimos la basura en algo útil” es el lema de Wast-Away, que ha creado el fluff, un compost a partir de la basura doméstica y envases de plástico, y con este producto se pueden obtener materiales de construcción o energía.

El encarecimiento del precio del crudo y sus problemas ambientales por los gases de efecto invernadero han llevado a los fabricantes a investigar en nuevas materias primas que sustituyan al petróleo. Como ya sucedió en el campo de los biocombustibles de primera generación (los que se obtienen a partir de cultivos como maíz, soja o caña de azúcar), los plásticos también han mirado al campo. El primer paso fue la fabricación de biopolímeros a partir de cultivos de maíz, soja, avena, jarabe de arce, sorgo o aceites, y ahora las investigaciones se dirigen hacia el uso de residuos agrícolas y ganaderos, para no entrar en conflicto con los recursos para alimentación.

En la actualidad se producen 200 millones de toneladas de plásticos al año en todo el mundo, de los que entre el 5% y el 10% son bioplásticos. El mercado es todavía pequeño,
pero algunas marcas ya los están incorporando como, por ejemplo, NEC, que tiene un teléfono hecho a partir del maíz, o el envoltorio de la Playstation de Sony, que está fabricado a partir de cáscaras de naranja. Por su parte, el Instituto Tecnológico del Plástico, con sede en Valencia, y la Universidad de Warwick (Reino Unido) han desarrollado un coche de carreras a base de zanahoria, soja, patatas y yute.

Hay ejemplos muy curiosos. El investigador Justine Barone, del Departamento de Ingeniería de Sistemas Biológicos de la Universidad de Virginia (EEUU), ha desarrollado un bioplástico a partir de las plumas de los pollos, de las que extrae la queratina para fabricar polímeros tan duraderos y resistentes como los basados en combustibles fósiles. Por su parte, la compañía química danesa Agroplast ha diseñado una botella de bioplástico a partir de la urea de cerdos, y así solucionan dos problemas: la gestión de los purines de porcinos que exceden la necesidad de abono y la fabricación de plásticos. La compañía ha desarrollado el sistema de recogida rápida de la orina, de forma separada del estiércol, para evitar que se convierta en amoniaco, y hapatentado el método para solidificarla y convertirla en bioplástico.

Otra fuente de obtención de plásticos del futuro es el mar. En México, el Centro de Investigaciones Biológicas del Noroeste (CIBNOR) trabaja en bioplásticos a partir de bacterias marinas, que han proliferado debido al aumento de nutrientes en el mar. Los investigadores cultivan las bacterias tipo Baacillus y Paracoccus en el laboratorio en condiciones similares al mar, y a partir de ellas fabrican los biopolímeros.

En el campo de las bacterias también se trabaja en España. Los principales bioplásticos son el poliácido láctico (PLA) y los polihidroxialcanoatos (PHA). El primero se obtiene a partir de las plantas ricas en glucosa, como maíz, soja o caña de azúcar, ya que está basado en el uso de sustratos azucarados (normalmente de origen vegetal) por parte de bacterias fermentativas. Y el segundo, el PHA, producido como material de reserva por bacterias, es en el que se investiga en España.

De residuos a PHA

El Centro de Investigaciones Biológicas del CSIC trabaja en la identificación de los genes que produzcan más bacterias encargadas de generar plásticos de tipo PHA, explica la investigadora Laura de Eugenio. Un equipo de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Barcelona investiga “la reconversión de residuos en PHA”, apunta la doctora María Ángeles Manresa.

Además de los recursos naturales, los plásticos tienen una inagotable materia prima en sí mismos. Henry Sullivan dirige una fábrica de traviesas de ferrocarril en Houston (EEUU) y su particularidad es que son de plástico, y utiliza como materia prima neumáticos, envases y todo tipo de basura doméstica. De la misma forma, Allen Jonjsma, de AgriPlas, se ha especializado en recuperar metros de cordeles para fabricar macetas de plástico, e Interfaz elabora alfombras 100% de plástico reciclado. Y es que el textil es otro campo que se investiga en este mundo inagotable. La marca Patagonia diseña chaquetas de montaña a partir de otras desgastadas, cortinas, sillas o botellas.

Fuente: http://www.publico.es/ciencias/medioambiente/246833/bioplasticos/material/basura

Written by Jp Neira in: Ecología & Medio Ambiente |
Jul
17
2009
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Cambio climático

El cambio climático es un problema mundial. Pero, cada uno de nosotros puede cooperar para mejorar el medio ambiente. Para poder contribuir debemos conocer mejor de qué se trata este cambio que ha afectado a nuestro planeta.

Todas las personas en todos los países podemos hacer algo para marcar una diferencia en este problema planetario. Incluso pequeños cambios en nuestros hábitos pueden ayudar a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero sin perjudicar nuestra calidad de vida.

Las variaciones climáticas han existido en el pasado y existirán siempre bajo la influencia de los fenómenos naturales. Como tales pueden citarse las pequeñas variaciones de la radiación solar, las erupciones volcánicas que pueden envolver a la Tierra de polvo, bloquear la luz solar y las fluctuaciones naturales del sistema climático en sí.

Sin embargo, las causas naturales sólo explican una pequeña parte de este calentamiento. La gran mayoría de los científicos están de acuerdo en atribuirle otra causa importante al aumento de las concentraciones de gases de efecto invernadero emitidos por las actividades humanas en la atmósfera, donde se concentra más calor.

¿Qué podemos hacer nosotros?

  • Economizar energía
  • Apagar luces, aparatos eléctricos, cerrar grifos, etc.
  • Reciclar
  • Caminar y elegir los mejores medios de transporte
    Por supuesto,  hay muchas otras cosas más que podemos hacer para contribuir en la causa contra el cambio climático y a favor de nuestro planeta. Ya iremos explicando cada uno de estos puntos. Lo esencial es comprender que es imprescindible que el hombre contribuya con su medio ambiente.

Visto en el blog verde

Written by Jp Neira in: Ecología & Medio Ambiente |

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