Mar
18
2010
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Investigadores alemanes han creado la primera capa de invisibilidad 3D para luz infrarroja

Publicado por emulenews

Cada día más cerca de la capa de invisibilidad de Harry Potter para luz visible. Investigadores del Instituto Tecnológico de Karlsruhe, Alemania, han creado la primera capa de invisibilidad 3D para ondas electromagnéticas en el régimen infrarrojo cercano (longitudes de onda de 1′4 a 2′7 µm cuando el espectro infrarrojo va de 0′7 a 300 µm). Hay que destacar que ya se había logrado la invisibilidad en estas frecuencias, pero sólo en dispositivos en 2D. La capa de invisibilidad es una estructura de cristal fotónico, una estructura cristalina transparente con agujeros de aire en medio con una película de oro encima (ver figura). Por ahora, la estructura 3D desarrollada es muy pequeña, de sólo 0′1×0′3 mm de sección transversal, visible a vista sólo gracias a una lupa. El artículo técnico es Tolga Ergin, Nicolas Stenger, Patrice Brenner, John B. Pendry, Martin Wegener, “Three-Dimensional Invisibility Cloak at Optical Wavelengths,” Science Express, Published Online March 18, 2010. Se han hecho eco del artículo muchos medios, como Randolph E. Schmid, “Researchers create 3-D invisibility cloak: study,” PhysOrg.com, March 18, 2010, y Lisa Grossman, “How to hide a bump with some logs. Physicists design an invisibility cloak that works from multiple points of view,” ScienceNews, 18 March 2010.

La prensa española también se ha hecho eco del descubrimiento. En El País podéis ver un vídeo con la estructura de la foto de la izquierda rotando en 3D, es decir, un vídeo muy poco útil. Sin embargo, esta bastante bien la redacción de la noticia por parte de Malen Ruiz de Elvira, “Primer escudo de invisibilidad en tres dimensiones. Científicos alemanes construyen una capa que hace ‘desparecer’ bultos en una lámina de oro,” El País, 18/03/2010. Os recorto el inicio para abriros boca: “Un escudo de invisibilidad en tres dimensiones y que funciona desviando los rayos de luz, es el fruto de los esfuerzos de científicos alemanes, que lo han aplicado a ocultar un bulto en una pequeña y delgada lámina de oro. Como en los logros anteriores, el escudo debe hacerse a la medida de lo que se quiere hacer invisible y por ahora no tiene aplicaciones prácticas, pero sí demuestra que se pueden ocultar objetos de tres dimensiones. La estructura funciona desde ángulos inferiores a 60 grados. Es fruto del desarrollo de la nanotecnología, que permite crear los llamados metamateriales, materiales inexistentes en la naturaleza.”

En El Mundo utilizan la noticia de la Agencia EFE y presentan “¿Veremos la invisibilidad? Funciona mediante el control de los haces de luz,” El Mundo, 18/03/2010. ”El objeto está recubierto de una alfombra dorada por encima y envuelto en la capa de invisibilidad por debajo. La primera capa tridimensional que oculta los objetos se ha creado en Alemania. Hasta ahora sólo se había experimentado con capas en dos dimensiones. El campo de la invisibilidad se consigue en una diminuta capa tridimensional capaz de ocultar pequeños volúmenes u objetos gracias a la dispersión de los rayos de luz.”

En ABC utilizan la noticia de la Agencia EP y presentan “Una nueva capa invisible para Harry Potter. Los científicos hicieron desaparecer una pequeña abolladura sobre una superficie de oro,” ABC, 18-03-10. “Investigadores del Instituto de Tecnología de Karlsruhe en Alemania han creado una capa de invisibilidad tridimensional que impide observar los objetos que están dentro de ella, como si se tratara de la capa mágica de Harry Potter. Para ello, han utilizado luz casi visible para los humanos.”

Muchos otros medios se harán eco también de esta interesante noticia científica.

Written by Jp Neira in: Física, Tecnología |
Mar
17
2010
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¿Están ocultos los secretos del universo en un chip?

Chip

Un aislante topológico podría ayudar a probar la Teoría de Campo Cuántico.

Una oscura clase de materiales podrían usarse para simular una gran cantidad de partículas exóticas predichas por los físicos, pero nunca observadas.

Los resultados preliminares, presentados el 14 de marzo en la apertura de la reunión de la Sociedad Física Americana en Portland, Oregon, sugieren que se ha creado un trozo lo bastante grande de un ‘aislante topológico’ como para probar las extrañas predicciones de la Teoría de Campo Cuántico — una versión de la mecánica cuántica que se usa comúnmente en la física de partículas. La teoría predice la existencia de un número de partículas inusuales, que, de reproducirse en el material, podrían mostrarse útiles para aplicaciones futuras tales como ruptura de códigos en ordenadores cuánticos o en espintrónica — la electrónica que depende del espín de las partículas además de su carga.

Ahora, Laurens Molenkamp, físico de la Universidad de Würzburg en Alemania, cree que ha creado un aislante topológico de telúrido de mercurio (HgTe) lo bastante grueso como para comprobar la teoría.

Los aislantes topológicos son materiales que conducen electrones en su exterior, pero actúan como aislantes en el interior. El origen de esta propiedad aparentemente mundana subyace en la forma en que los electrones se mueven a través del material. Los electrones portan un ‘espín’ mecánico cuántico que apunta ‘arriba’ o ‘abajo’. El espín normalmente es independiente del movimiento del electrón, pero dentro de los aislantes topológicos, los espines de los electrones están fuertemente relacionados con su movimiento.

El ‘multiverso’ en un chip

Tal relación entre espín y movimiento hace que los aislantes sean un buen medio en el que modelar algunas formulaciones de la Teoría de Campo Cuántico, dice Shoucheng Zhang, físico teórico de la Universidad de Stanford en California.

La Teoría de Campo Cuántico ha tenido un éxito extraordinario al describir el universo, pero algunas de sus predicciones se han resistido a su demostración. Algunas formulaciones sugieren la existencia de axiones — partículas de interacción débil propuestas para tener en cuenta la invisible ‘materia oscura’, que podrían contener casi un cuarto de la masa del universo. La teoría también permite la existencia de monopolos magnéticos, puntos de norte y sur aislados que nunca se han observado en la naturaleza.

“Vivimos en un tipo de universo, pero dentro de estos sólidos puedes crear esos universos inusuales”, dice Ali Yazdani, físico de la Universidad de Princeton en New Jersey. “Eso es genial”.

Las partículas no serían las mismas que las predichas por la Teoría de Campo Cuántico – por ejemplo, un estudio de Zhang y sus colegas demuestra que los axiones podrían ser simulados como fluctuaciones en un campo magnético dentro de un aislante topológico1. Pero la analogía podría guiar a los científicos sobre dónde buscar el equivalente real de la partícula en el universo. Lanzando luz polarizada a través del aislante se podrían revelar signos claros de los axiones. Si los axiones existen en la realidad, entonces podría aparecer el mismo signo en la radiación del fondo de microondas cósmico, la radiación primordial dejada por el Big Bang.

Algunas de las partículas exóticas propuestas podrían tener también usos prácticos. Una clase, conocida como fermiones de Majorana, se predice que sean muy estables, pudiendo ser usados en computadores cuánticos para almacenar datos.

Cosas extrañas

El HgTe usado por Molenkamp es un aislante topológico bien conocido, pero hasta el momento sólo se ha visto el comportamiento de aislante topológico a lo largo de los bordes de finas porciones del material. En resultados preliminares presentados en un tutorial anterior a la reunión, Molenkamp reveló pruebas de que los electrones de la superficie de esta muestra tridimensional se comportaban como se supone que lo harían en un aislante topológico. “Si todo esto funciona, podemos comprobar experimentalmente la Teoría de Campo Cuántico”, dice.

Si el HgTe cumple con las expectativas, Molenkamp dice que puede empezar pronto la búsqueda de “cosas raras” que se predice que vivan dentro de él.

Yazdani, que trabaja con una clase de material alternativo basado en el bismuto, dice que si Molenkamp ha logrado los resultados que describe, sería un paso adelante significativo para el campo. Pero, añade: “No he visto sus datos, por lo que no puedo decir cómo de convincentes son”.

Zhang dice que los resultados son emocionantes. No obstante, reconoce que aunque los axiones y monopolos podrían vivir dentro de un aislante topológico, eso no significa que existan en el mundo real. “Eso no significa que los vayamos a ver en el universo”, comenta. “Pero al menos nos dirá si las ecuaciones son una locura o no”


Referencias: 1. Li, R. , Wang, J. , Qi, X.-L. & Zhang, S.-C. Nature Phys. doi:10.1038/nphys1534 (2010).

Autor: Geoff Brumfiel
Fecha Original: 16 de marzo de 2010
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Via | CienciaKanija

Written by Jp Neira in: Física, Tecnología |
Mar
10
2010
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El hombre que agarró todas las cuerdas

Brian Greene

Brian Greene dice que la Teoría de Cuerdas es aún científica incluso si no es falsable.

En la década de 1960, el físico italiano Gabriele Veneziano desarrolló una teoría para explicar el funcionamiento interno del átomo y falló – al principio. Ahora, muchos científicos creen que una versión mejorada de su conjetura, conocida como Teoría de Cuerdas, puede hacer mucho más que simplemente explicar el átomo. Podría ser la esquiva Teoría del Todo, un conjunto de leyes universales que gobiernan todas las cosas, desde el quark más pequeño en el átomo al mayor cúmulo de galaxias, desde el Big Bang hasta el presente.

La Teoría de Cuerdas explica qué podrías ver si aumentas sin límite, más allá de las células que componen tu cuerpo, de los átomo que forman esas células, de los electrones y gluones de los que están hechos esos átomos, hasta la escala de una quintillonésima de centímetro. A ese nivel, de acuerdo con la teoría, están las bases de todas las partículas y fuerzas del universo: unas hebras de energía unidimensionales, o “cuerdas”, vibrando en nueve dimensiones. Esto parece ir totalmente contra el sentido común, pero muchos científicos concuerdan en que es la aproximación más prometedora para explicar las leyes de la física.

El físico de la Universidad de Columbia, Brian Greene, se ha convertido en la cara pública de la Teoría de Cuerdas. Ha proporcionado una visión del interior de la topología de esas dimensiones adicionales, y en 1999 presentó la teoría a los no científicos en un libro que se convirtió en un éxito de ventas, El Universo Elegante. En 2008 co-fundó el Festival Mundial de Ciencia, un evento anual que reúne a científicos, artistas y gente común que simplemente está interesada en las grandes cuestiones del universo. Greene charló con DISCOVER sobre cómo ha evolucionado la Teoría de Cuerdas, los intentos de encontrar pruebas que la apoyen a través de experimentos, y los retos de hacer que la ciencia sea emocionante para el público general.

¿Cuál es el principal problema que trata de resolver la Teoría de Cuerdas?

Nuestra actual teoría de la gravedad – la Teoría de la Relatividad General de Einstein — y nuestra actual teoría del comportamiento de los átomos y partículas subatómicas — la Mecánica Cuántica – funcionan fantásticamente bien en sus dominios respectivos: la relatividad general para las cosas grandes, y la mecánica cuántica para las pequeñas. Pero cuando tratas de unir las dos, hay una incompatibilidad, una hostilidad. Es incómodo tener dos leyes de la física, cada una afirmando que la otra no funciona, en cierto sentido. En realidad, ambos conjuntos de leyes están pensadas para funcionar en todas partes.

¿Cómo crea la Teoría de Cuerdas una única visión del mundo que se aplica en todas partes – y qué es exactamente una cuerda, en cualquier caso?

La idea fundamental es que los constituyentes elementales de la materia – electrones, quarks y demás – podrían no ser puntos sin tamaño, que es la imagen tradicional, sino pequeños filamentos. Podrían existir en pequeños lazos de filamentos – diminutos bucles de energía – o pequeños pedazos de energía, cuerdas abiertas, como las llamamos. Cuando se miró detenidamente a las matemáticas que gobiernan el movimiento de estos filamentos, se encontró, sorprendentemente, que las matemáticas no funcionan en un universo que sólo tiene tres dimensiones del espacio. Requerían nueve dimensiones, y cuando añades el tiempo tienes 10 dimensiones, lo cual es una idea completamente extravagante. No obstante, es una idea que los teóricos de cuerdas se toman en serio, debido a que aquí es donde las matemáticas mandan, y las matemáticas se han mostrado a sí mismas como una quía segura sobre cómo funciona el uiverso.

¿Cómo podemos imaginar estas dimensiones extra, y cómo se manifestaría en nuestro mundo aparentemente tridimensional?

La forma y tamaño de las dimensiones extra afectarían a las propiedades de las partículas. Por lo que si me preguntas, “¿Por qué el electron tiene una masa o carga concreta?”, la respuesta en la Teoría de Cuerdas sería: debido a que las dimensiones extra tienen la forma que tienen. Un electrón pesa lo que pesa debido a que tiene una cierta energía interna, y esa energía, de acuerdo con Einstein equivale a mc2. La energía depende de cómo puede vibrar esta pequeña cuerda, y la cuerda vibra de una forma que depende de su entorno, por lo que depende de la forma de las dimensiones extra. El sueño en la década de 1990 era encontrar la forma de las dimensiones extra y calcular los valores de todas esas propiedades que los experimentadores han encontrado.

¿Cuál es el estado actual de la investigación en la Teoría de Cuerdas?

Tenemos un rango de posibilidades para la forma de las dimensiones extra. Tenemos, de hecho, catálogos de formas. Literalmente, podría escribir un libro y pasar página tras página y mostrarte distintas formas para las dimensiones extra que se han determinado como matemáticamente posibles. El problema es que no sabemos qué página es la correcta, y el número de páginas ha crecido fantásticamente en los últimos años. Hay del orden de al menos 10500 páginas diferentes actualmente [un número que deja pequeño el de partículas en el universo], y cuando te enfrentas a un libro con tantas páginas, alguna gente lo tira con disgusto. Otros dicen que puede que todas esas formas estén en distintos universos. Esta es la aproximación más reciente y controvertida que se ha estado siguiendo.

Entonces, ¿podría haber una multitud de universos, cada uno correspondiendo a una solución distinta o “página” de la Teoría de Cuerdas?

Como científicos seguimos todas los caminos prometedores, y hay razones para sospechar que nuestro universo puede ser uno de muchos – una única burbuja dentro de un baño de espuma de otros universos. Y entonces puedes imaginar que tal vez estas distintas burbujas tienen distintas formas para sus dimensiones extra. Esto sugiere un paisaje de distintos universos con distintas formas de sus dimensiones extra y, por tanto, diferentes propiedades dentro de esos universos. De ser cierto, nuestro universo sería uno entre muchos, y entonces la cuestión sería por qué estamos en éste y no en otro.

Uno de sus hallazgos está ayudando a los científicos a dar sentido a esas dimensiones extra y otros universos, ¿no es así?

Encontramos que la geometría clásica, del tipo que aprendes en la escuela, colapsa a escalas extremadamente pequeñas. En lugar de ésta, aparece la geometría cuántica, en la que, por ejemplo, puede haber dos formas distintas para las dimensiones extra que, no obstante, arrojan la misma física. En otras palabras, puede haber dos formas distintas desde la perspectiva de un matemático clásico, pero cuando las vestimos con sus propiedades cuánticas se hacen idénticas. Lo que realmente nos entusiasmó era que los cálculos tremendamente complejos enmarcados en el lenguaje relevante a una forma, se hacían simples cuando se rehacían usando la otra. A la gente le gusta hablar de que los esquimales tienen 20 palabras para la nieve y el hielo. Podríamos necesitar un párrafo o un libro para tratar de describir esas distinciones, debido a que nuestro lenguaje no está configurado para describirlas. De forma similar, con estas formas, básicamente estamos reescribiendo cosas de un lenguaje a otro, y de pronto una descripción torpe y tosca se convierte en pulcra, elegante y completamente resoluble.

Los críticos de la Teoría de Cuerdas dicen que no es científica debido a que no es falsable. ¿Cómo podemos evaluar la Teoría de Cuerdas?

La falsabilida de una teoría es algo genial, pero una teoría puede seguir siendo respetable incluso si no es falsable, siempre que sea verificable. Hay aspectos de una teoría que puedes buscar y confirmar, y esa es otra forma de ganar confianza en ella. Por ejemplo, es realmente difícil falsar la afirmación de que hay vida en otro planeta, pero puedes verificarlo encontrando un ejemplo. Nosotros esperamos que ciertas características de la Teoría de Cuerdas sean confirmables.

¿Qué tipo de cosas está buscando?

En el Gran Colisionador de Hadrones en Ginebra, hay características de la Teoría de Cuerdas que pueden dar como resultado datos que no tienen otra explicación natural. Por ejemplo, la Teoría de Cuerdas sugiere que debería haber una clase de partículas llamadas supersimétricas [cada partícula tiene una partícula compañera], y nunca las hemos visto antes. Si las vemos, no demostraría que la Teoría de Cuerdas es correcta, pero sería una prueba circunstancial sólida, debido a que su hogar más natural es la Teoría de Cuerdas. También hay una remota posibilidad de que los científicos encuentren pruebas de dimensiones extra en el LHC. La Teoría de Cuerdas no es la única teoría que puede acomodar dimensiones extra, pero ciertamente es una que lo demanda y lo requiere.

¿Cómo intentan los físicos encontrar dimensiones extra?

Cuando colisionan dos protones, como se hará frecuentemente en el LHC, parte de los restos creados en la colisión podrían ser expulsados fuera de nuestras dimensiones comunes y lanzados hacia las otras. Podríamos notarlo detectando una pérdida de energía en nuestras dimensiones. La energía aparentemente desaparecería, pero en realidad simplemente va a un lugar a los que nuestros detectores no tienen acceso directo.

Si hoy encontrases, de alguna forma, que la Teoría de Cuerdas está equivocada, ¿cómo te sentirías respecto a tu trabajo de los últimos 25 años?

Si fuese falsa por un error virtual o real que hemos pasado por alto durante 25 años, me sentiría bastante mal. Pero eso es improbable – casi imposible – diría. Lo más probable es que aprendamos que la teoría es, tal vez, incapaz de describir la física tal y como la conocemos. Lo importante es el progreso, y si podemos comprender por qué la Teoría de Cuerdas ha fracasado, eso será un progreso. No el progreso que hubiésemos esperado, pero progreso no obstante, y así es como funciona la ciencia.

¿Qué confianza tiene en que la Teoría de Cuerdas es correcta?

En una ocasión estaba escuchando un programa de radio y se me describió como un creyente en la Teoría de Cuerdas. Casi me caigo al suelo debido a que no “creo” en la Teoría de Cuerdas. No creo en nada hasta que no se demuestre experimentalmente. Siento que la Teoría de Cuerdas es nuestra mejor esperanza para hacer progresos en unificar la gravedad y la mecánica cuántica. Además, he quedado espectacularmente impresionado en los últimos 20 años con el progreso que ha hecho la Teoría de Cuerdas. Pero eso no es una prueba, y por tanto no creo en ella. Hay una gran cantidad de ideas interesantes que merecen atención, y, a veces, décadas de atención, debido a que tienen esa capacidad de hacer progresos en cuestiones profundas aún sin resovler. Pero eso no significa que creas que las ideas son correctas. Si quieres usar la palabra creer, simplemente creo que es la mejor aproximación que tenemos.

Usted es el autor de un libro éxito de ventas y co-fundador de un popular festival de ciencia. ¿Cómo aborda la tarea de lograr que la gente se interese en algo tan esotérico como la Teoría de Cuerdas?

Creo que mucha gente tuvo experiencias en la escuela donde la ciencia era aprender detalles o completar cálculos rigurosos que puede que no estén alineados con su personalidad. Lo que se pasó por alto es que esos detalles son finalmente usados por la ciencia para abordar grandes preguntas que nos importan a todos: ¿De dónde vino el universo? ¿De dónde llegó la vida? ¿Todo terminará finalmente? Creo que los estudiantes, a menudo, debido a la forma en la que se enseña, se pierden la parte interesante de la historia y se les lleva a través de los detalles, dejando un mal sabor de boca. Tracy Day y yo creamos el Festival Mundial de Ciencia para esquivar las estructuras existentes y crear lugares donde la gente, guiada por verdaderos científicos, pueda sumergirse en las fantásticas historias de la ciencia y sus grandes ideas. No me interpretes mal, los detalles sin importantes, pero la gente nunca querrá saber los detalles a menos que puedan centrarse en las grandes ideas.


Autor: Andrew Grant
Fecha Original: 9 de marzo de 2010
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Via | CienciaKanija

Written by Jp Neira in: Física |
Mar
10
2010
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Confirman la relatividad general en escalas grandes

Un equipo de astrofísicos estadounidenses y suizos ha comprobado que la teoría de la relatividad general de Einstein funciona a escalas tan grandes como las que separan las galaxias, según publica hoy la revista Nature. Para realizar el estudio los investigadores se han basado en una muestra de unas 70 000 galaxias y han definido un nuevo parámetro de cuantificación.

Un grupo de científicos del Observatorio de la Universidad de Princeton (EE UU) y del Instituto de Física Teórica de la Universidad de Zurich (Suiza) han puesto a prueba la teoría de la relatividad general de Einstein y concluyen que realmente funciona a escalas grandes, entre dos y 50 megapársecs (un pársec equivalente a 3,2616 años luz) en un desplazamiento hacia el rojo de 0,32 dentro del espectro.

“Hemos realizado la primera medida de una cantidad que puede detectar desviaciones de la relatividad general, y la medida confirma las predicciones de ésta, por lo que aumenta nuestra confianza en la teoría y en el marco cosmológico actual”, explica a SINC Reinabelle Reyes, autora principal del estudio que hoy publica Nature e investigadora en la Universidad de Princeton.

Para ver si la relatividad general se aplica a grandes escalas, el equipo ha analizado una muestra de unas 70.000 galaxias del catálogo Estudio Digital del Cielo Sloan (SDSS), y ha definido una cantidad denominada “EG”, que combina medidas y datos sobre “lentes gravitacionales débiles, cúmulos de galaxias, y velocidad de crecimiento de estructura a gran escala”.

La predicción relativista

Los resultados reflejan que en escalas grandes de decenas de megapársecs el valor de EG es cerca de 0,39, de acuerdo con la predicción relativista general que indica una cifra de aproximadamente 0,4.

El test permite potencialmente la discriminación definitiva entre la relatividad general y otras teorías de gravedad, pero de momento la precisión de las medidas solo permiten excluir algunos modelos alternativos.

Dentro del marco de la relatividad general, la gravedad surge de la geometría del espacio y el tiempo. A pesar de la aceptación de la teoría de la relatividad general, hasta ahora no había sido suficientemente probada en largas distancias cosmológicas, y los experimentos precisos se habían desarrollados solo en el Sistema Solar.


Referencia bibliográfica: Reinabelle Reyes, Rachel Mandelbaum, Uros Seljak, Tobias Baldauf, James E. Gunn, Lucas Lombriser y Robert E. Smith. “Confirmation of general relativity on large scales from weak lensing and galaxy velocities”. Nature 464, 11 de marzo de 2010.

Fecha Original: 10 de marzo de 2010
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Via | CienciaKanija

Written by Jp Neira in: Astronomía, Física |
Mar
09
2010
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¿Por qué es así nuestro Universo?

Está muy claro que, nuestro mundo es como es, debido a una serie de parámetros que, poco a poco, hemos ido identificando y hemos denominado Constantes de la Naturaleza. Esta colección de números misteriosos son los culpables, los responsables, de que nuestro universo sea tal como lo conocemos que, a pesar de la concatenación de movimientos caóticamente impredecibles de los átomos y las moléculas, nuestra experiencia es la de un mundo estable y que posee una profunda consistencia y continuidad.

Sí, nosotros también hemos llegado a saber que con el paso del tiempo, aumenta la entropía y las cosas cambian. Sin embargo, algunas cosas no cambian, continúan siempre igual, sin que nada les afecte. Esas, precisamente, son las constantes de la naturaleza que, desde mediados del siglo XIX, comenzó a llamar la atención de físicos como George Johnstone Stoney (1826 – 1911, Irlanda).

Parece, según todas las trazas, que el universo, nuestro universo, alberga la vida inteligente porque las constantes de la naturaleza son las que aquí están presentes, cualquier ligera variación en alguna de estas constantes habría impedido que surgiera la vida en el planeta que habitamos. El universo con las constantes ligeramente diferentes habría nacido muerto, no se hubieran formado las estrellas ni se habrían unido los quarks para construir nucleones (protones y neutrones) que formaran los núcleos que al ser rodeados por los electrones construyeron los átomos que se juntaron para formar las moléculas y células que unidas dieron lugar a la materia.  Esos universos con las constantes de la naturaleza distintas a las nuestras, estarían privados del potencial y de los elementos necesarios para desarrollar y sostener el tipo de complejidad organizada que nosotros llamamos vida.

Nadie ha sabido responder a la pregunta de si las constantes de la naturaleza son realmente constantes o llegará un momento en que comience su transformación. Hay que tener en cuenta que para nosotros, la escala del tiempo que podríamos considerar muy grande, en la escala de tiempo del universo podría ser ínfima. El universo, por lo que sabemos, tiene 13.500 millones de años. Antes que nosotros, el reinado sobre el planeta correspondía a los dinosaurios, amos y señores durante 150 millones de años, hace ahora de ello 65 millones de años.  Mucho después, hace apenas 2 millones de años, aparecieron nuestros antepasados directos que, después de una serie de cambios evolutivos desembocó en lo que somos hoy.

Todo ello pudo suceder como consecuencia de que, 200 millones de años después del Big Bang se formaron las primeras estrellas que, a su vez, dieron lugar a las primeras galaxias.

El material primario del universo fue el hidrógeno, el más sencillo y simple de los elementos que componen la tabla periódica. Hoy día, 13.500 millones de años después, continúa siendo el material más abundante del universo junto al helio.

Para hacer posible el resurgir de la vida, hacían falta materiales mucho más complejos que el hidrógeno; éste era demasiado simple y había que fabricar otros materiales que, como el carbono, el hidrógeno pesado, el nitrógeno, oxígeno, etc, hicieran posible las combinaciones necesarias de materiales diferentes y complejos que, al ser bombardeados por radiación ultravioleta y rayos gammas provenientes del espacio, diera lugar a la primera célula orgánica que sería la semilla de la vida.

¿Quién, entonces, fabricó esos materiales complejos si en el universo no había nadie?

Buena pregunta. Para contestar tengo que exponer aquí algunas características de lo que es una estrella, de cómo se puede formar, como puede ser, y cuál será su destino final. Veamos:

Lo que conocemos como estrella es una bola de gas luminosa que, durante una etapa de su vida, produce energía por la fusión nuclear del hidrógeno en helio. El término estrella, por tanto, no sólo incluye estrellas como el Sol, que están en la actualidad quemando hidrógeno, sino también protoestrellas, aún en formación y no lo suficientemente calientes como para que dicha combustión nuclear haya comenzado, y también varios tipos de objetos más evolucionados como estrellas gigantes y supergigantes, que están quemando otros combustibles nucleares, o las enanas blancas y las estrellas nucleares, que están formadas por combustible nuclear gastado.

Las estrellas se forman a partir de enormes nubes de gas y polvo que a veces tienen hasta años-luz de diámetro.  Las moléculas de polvo, unidas a las de los gases, se rozan y se ionizan, se calientan y la  nube comienza a girar lentamente. El enorme conglomerado, poco a poco se va juntando y la temperatura aumenta. Tal enormidad de materia crea una fuerza gravitatoria que hace contraerse la nube sobre sí misma; su diámetro y su temperatura en el núcleo es tal que se produce la fusión de los protones de hidrógeno que se transforman en un material más complejo, el helio, y ese es el momento en que nace la estrella que, a partir de ahí, puede estar miles de millones de años brillando y produciendo energía termonuclear.

La masa máxima de las estrellas puede rondar las 120 masas solares, es decir, ser 120 veces mayor que nuestro Sol, y por encima de este límite sería destruida por la enorme potencia de su propia radiación. La masa mínima para poder ser una estrella se fija en 0′08 masas solares; por debajo de ella, los objetos no serían lo suficientemente calientes en sus núcleos como para que comience la combustión del hidrógeno y se convertirían en enanas marrones. Las luminosidades de las estrellas varían desde alrededor de medio millón de veces la luminosidad del Sol para las más calientes hasta menos de la milésima de la del Sol para las enanas más débiles. Aunque las estrellas más prominentes visibles a simple vista son más luminosas que el Sol, la mayoría de las estrellas son en realidad más débiles que éste y, por tanto, imperceptibles a simple vista.

Como he dicho antes, el brillo de las estrellas (la luz y el calor) es el resultado de la conversión de masa en energía (E = mc2), por medio de reacciones nucleares, las enormes temperaturas de millones de grados de su núcleo, hace posible que los protones de los átomos del hidrógeno se fusionen y se conviertan en átomos de helio. Por cada kilogramo de hidrógeno quemado de esta manera, se convierten en energía aproximadamente siete gramos de masa. De acuerdo con la famosa ecuación de Einstein (arriba reseñada), los siete gramos equivalen a una energía de 6′3 × 1014 julios. Las reacciones nucleares no sólo aportan la luz y el calor de las estrellas, sino que también producen elementos pesados, más complejos que el hidrógeno y el helio que, posteriormente, son  distribuidos por el universo, cuando al final de la estrella, esta explota en supernova, lanzando sus capas exteriores al espacio que de esta forma, deja “sembrado” de estos materiales el “vacio” estelar.

Las estrellas pueden clasificarse de muchas maneras. Una manera es mediante su etapa evolutiva: en presecuencia principal, secuencia principal*,  gigante, supergigante, enana blanca, estrella de neutrones y agujeros negros.  Estas últimas son la consecuencia del final de sus vidas como tales estrellas, convirtiéndose en objetos estelares de una u otra clase en función de sus masas originales. Estrellas como nuestro Sol, al agotar el combustible nuclear se transforman en gigantes rojas, explotan en novas y finalmente quedan como enanas blancas. Si la masa es mayor serán estrellas de neutrones, y si aún son mayores, su final está en agujeros negros.

Otra clasificación es a partir de sus espectros, que indican su temperatura superficial. Otra manera es en poblaciones I, II y III, que engloban estrellas con abundancias progresivamente menores de elementos pesados, indicando paulatinamente una mayor edad. También evolución estelar y magnitudes aparentes y absolutas y el tipo espectral con la distancia en a. L., es otra de las clasificaciones.

Después de estas clasificaciones genéricas tenemos otras mas particulares y definidas referidas a estrellas binarias, estrellas capullo, con baja velocidad, con envoltura, con exceso de ultravioleta, de alta velocidad, de baja luminosidad, de baja  masa, de bario, de bariones, de campo, de carbono, de circonio, de estroncio, de helio, estrella de la población I extrema, de la población intermedia, de la rama gigante asintótica, estrella de litio, de manganeso, de manganeso-mercurio y, viceversa, estrella de metales pesados, de neutrones*, estrellas de quarks (hipotética con densidad intermedia entre la estrella de neutrones y el agujero negro), estrella de referencia, de silicio, de tecnecio, de tiempo intermedio, de tipo tardío, de tipo temprano, estrella del polo, estrella doble, estrella enana, estándar, evolucionada, etc.

La variedad de estrellas es grande y para los estudiosos fascinantes.  Tal diversidad es debida a la evolución que desde su formación tiene cada tipo de estrella en función de su masa y de los gases y polvo cósmico que la forman y los que se crean en su núcleo (horno solar) a miles de millones de grados de temperatura capaces de transformar materiales simples como el hidrógeno hacia una gama más compleja y pesada que, finalmente, mediante la explosión de supernova (más temperatura), arroja al espacio materiales que, a su vez, forman nuevas estrellas de 2ª y 3ª generación con materiales complejos.  La vida en nuestro planeta pudo surgir gracias a que en la Tierra había abundancia de estos materiales creados en las estrellas. Podemos decir, sin temor a equivocarnos que nosotros mismos estamos hechos del  material creado en las estrellas lejanas que posiblemente, hace miles de millones de años explotó en supernova a millones de años luz de nuestro Sistema Solar.

Pero retomando el tema central de este capítulo, las constantes fundamentales de la naturaleza,  tenemos que decir que, precisamente, estas constantes son las que tienen el  mérito de que las estrellas brillen en las galaxias y de que nosotros estemos aquí para mirar a los cielos y contemplar su belleza.

Al principio mencioné a George J. Stoney, el físico irlandés y pensador excéntrico y original al que, en realidad, debemos la forma de deducir si otros planetas del sistema solar poseían o no una atmósfera gaseosa, como la Tierra, calculando si su gravedad superficial era suficientemente intensa para mantener esa atmósfera.

Pero su pasión real estaba reservada a su idea más preciada: el “electrón”. Stoney había deducido que debía existir un componente básico de carga eléctrica. Estudiando los experimentos de Michael Faraday sobre electrolisis, Stoney había predicho incluso cuál debía ser su valor, una predicción posteriormente confirmada por J. J. Thomson, descubridor del electrón en Cambridge en 1.897, dándole la razón a Stoney que finalmente, a esta unidad básica de la electricidad, le dio el nombre de electrón con el símbolo e en 1891 (antes de su descubrimiento).

Stoney, primo lejano y más viejo del famoso matemático, científico de computación y criptógrafo Alan Turing, también era tío de George Fitzgerald, después famoso por proponer la “contracción Fitzgerald-Lorentz”, un fenómeno que fue entendido finalmente en el contexto de la teoría de la relatividad especial de Einstein.

Stoney, podemos decir con seguridad, fue el primero que señaló el camino para encontrar lo que más tarde conoceríamos como constantes fundamentales, esos parámetros de la física que son invariantes, aunque su entorno se transforme. Ellas, las constantes, continúan inalterables como sucede, por ejemplo, con la velocidad de la luz c, que sea medida en la manera que sea, esté en reposo o esté en movimiento quien la mide o la fuente de donde parte, su velocidad será siempre la misma, 299.792.458 m/s. Algo análogo ocurre con la gravedad, G, que en todas partes mide el mismo parámetro  o valor: G = 6′67259 × 10-11 m3 s-2 Kg-1. Es la fuerza de atracción que actúa entre todos los cuerpos y cuya intensidad depende de la masa de los cuerpos y de la distancia entre ellos; la fuerza gravitacional disminuye con el cuadrado de la distancia de acuerdo a la ley de la inversa del cuadrado.

Profesor de filosofía natural (así llamaban antes a la Física) en el Queen’s College Galway en 1.860, tras su retiro se trasladó a Hornsey, al norte de Londres, y continuó publicando un flujo de artículos en la revista científica de la Royal Dublín Society, siendo difícil encontrar alguna cuestión sobre la que no haya un artículo firmado por él.

Stoney recibió el encargo de hacer una exposición científica del tema que él mismo eligiera para el programa de la reunión de Belfast de la Asociación Británica. Pensando en qué tema elegir, se dio cuenta de que existían medidas y patrones e incluso explicaciones diferentes para unidades que median cosas o distancias o algún fenómeno: se preguntaba la manera de cómo definirlos mejor y como interrelacionarlos. Vio una oportunidad para tratar de simplificar esta vasta confusión de patrones humanos de medida de una manera tal que diese más peso a su hipótesis del electrón.

emilio silvera

Written by Jp Neira in: Astronomía, Física |
Mar
09
2010
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Resuelto el enigma de DI Herculis, la estrella que desafiaba a Einstein

DI Herculis

El movimiento de esta estrella binaria fue un misterio durante más de 30 años, e incluso se presentó como un posible fracaso de la Relatividad General de Einstein. Ahora un trabajo encabezado por el Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC) ha resuleto el misterio.

DI Herculis, un sistema de dos estrellas que giran alrededor de un centro común, llevaba 30 años poniendo en jaque a Einstein. Según la Teoría de la Relatividad General, una órbita elíptica como la de DI Herculis debería rotar de forma progresiva en el mismo sentido en el que orbitan sus estrellas, fenómeno que se conoce como movimiento apsidal y que sí que se produce, aunque cuatro veces más despacio de lo que debería.

El año pasado se confirmó que la lentitud de giro se debe a que ambas estrellas giran casi tumbadas, pero la observación y la teoría seguían mostrando discrepancias de un 50%. Ahora, un grupo de astrónomos con participación del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC) ha publicado nuevas medidas del movimiento apsidal, con modelos estelares mejorados y parámetros estelares (masas, radios y temperaturas) más precisos, que reducen las incertidumbres a un 10%. Los resultados han sido publicados en la revista Astronomy & Astrophysics.

Antonio Claret, astrofísico del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC) y primer autor del artículo, lleva más de diez años estudiando esta peculiar estrella binaria: “Curiosamente, el movimiento apsidal de Mercurio fue una de las primeras aplicaciones de la Relatividad General, pero parecía fallar en este caso”.

De hecho, trabajos anteriores de Claret demostraron que en otros sistemas la Relatividad General se ajusta perfectamente, lo que acentuaba el problema de DI Herculis, y también ayudaron a descartar algunas hipótesis para explicar la lentitud del giro de su órbita, como la presencia de una nube interestelar en el sistema o una teoría alternativa de la gravitación.

Tirones gravitatorios que ralentizan el giro de la órbita

La hipótesis que mejor explica las anomalías de DI Herculis, propuesta en 1985 y sólo confirmada el pasado año, apunta a la inclinación de los ejes de rotación de las estrellas que forman el par. Como ambas estrellas giran sobre sí mismas casi tumbadas, algo poco habitual pero posible en un sistema tan joven, se producen tirones gravitatorios que ralentizan el giro de la órbita.

“Utilizando estos resultados – apunta Antonio Claret -, la discrepancia fue reducida pero todavía presentaba un significativo desacuerdo, quizá debido a errores en la medición del movimiento apsidal, a modelos estelares anticuados o parámetros estelares imprecisos”.

El grupo encabezado por Claret ha reexaminado todos estos ingredientes: nuevas medidas del tiempo que transcurre entre cada eclipse, o momento en el que una estrella oculta a otra y que equivale a una órbita, han mostrado que este es mayor de lo que pensaba (un poco más de 10,55 días).

También las temperaturas de ambas estrellas han resultado más elevadas y se han adoptado modelos actualizados que apuntan a una mayor concentración de masa en las regiones centrales de las estrellas, lo que implica una ralentización del movimiento apsidal. Así se ha obtenido un acuerdo entre observación y teoría con un error menor del 10%, perfectamente dentro de los errores observacionales y en pleno acuerdo con la Relatividad General.

Sin embargo, quedan aún incógnitas con respecto a DI Herculis: las dos estrellas que forman el par, ambas calientes y masivas, deben haberse formado a partir de una única nube de gas y polvo. Así, sus ejes de rotación deberían ser casi perpendiculares al plano en el que orbitan, lo que ocurre en la mayoría de sistemas binarios y sobre todo en aquellos con separaciones pequeñas como DI Herculis (las estrellas distan un quinto de la distancia de la Tierra al Sol). Queda, por tanto, resolver por qué las componentes de este sistema muestran una inclinación tan acentuada y poco común.


Referencia bibliográfica: A. Claret, G. Torres y M. Wolf, “DI Her as a test of internal internal structure and General Relativity. New apsidal motion rate and evolutionary models”, Astronomy&Astrophysics, 15 de febrero de 2010.

Fecha Original: 5 de marzo de 2010
Enlace Original

Via | cienciaKanija

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Mar
09
2010
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El transcurrir del tiempo en el Universo

Las escalas de tiempo presentes en nuestro día a día vienen dadas por la duración de acciones cotidianas, por ejemplo cuánto tardamos en ir al trabajo, el tiempo que pasamos durmiendo o esperando en la cola del banco. La percepción temporal depende de nuestra capacidad para detectar cambios a nuestro alrededor. Como no podemos detectar cambios que tarden más en suceder que la duración de nuestra vida nos resulta muy difícil poder comprender intuitivamente el paso del tiempo a escalas mayores, como ocurre en el Universo.

Intentemos adoptar la perspectiva de la Tierra. En el momento de su formación hacía casi 500 millones de años que el Sol ardía y había transcurrido más de la mitad del tiempo desde el Big Bang.

El Sistema Solar, y con él la Tierra, tarda unos 225 millones de años, un año galáctico, en dar una vuelta completa alrededor del centro de su galaxia, la Vía Láctea. Se trata de una galaxia espiral y, como en todas ellas, la mayoría de sus estrellas y nubes de gas giran alrededor del centro en órbitas casi circulares que le dan un aspecto aplanado y en forma de disco. La luz emitida desde su centro tarda unos 23.000 años en alcanzarnos, lo que da una idea de dónde nos encontramos.

La Vía Láctea forma parte de un grupo de unas 50 galaxias, el Grupo Local. Dentro de este grupo están las conocidas Nubes de Magallanes, visibles a simple vista desde el Hemisferio Sur, y una galaxia de tamaño similar a la Vía Láctea: Andrómeda. Carina, Draco y Leo II son algunas de las galaxias más pequeñas de este grupo, la luz sólo tarda en atravesarlas 500 años (cien mil años tarda en cruzar la Vía Láctea). Estas galaxias tan pequeñas, en comparación, se denominan galaxias enanas.

La rotación de las estrellas en la Vía Láctea no es uniforme. Al contrario de lo que ocurre cuando hacemos girar las aspas de un molinillo, en las cuales todas las partículas se mueven con la misma velocidad, las estrellas situadas más cerca del centro de la Vía Láctea tardan menos en dar la vuelta a la galaxia que las que se encuentran más alejadas, y por ello se dice que la galaxia tiene una rotación diferencial. El Sol viaja con la velocidad media de las estrellas que se encuentran en su vecindario, de manera que para nosotros no parecen moverse. Es curioso pensar que la luz que llega desde el otro lado de la galaxia se emitió hace unos 100.000 años y que el Sistema Solar tarda unos 225 millones de años en recorrer la misma distancia y esto a pesar de estar viajando a la friolera de ¡792.000 kilómetros por hora!

¿Qué piensa nuestro planeta de los eventos ocurridos a lo largo de sus 4.600 millones de años de vida? En años galácticos la Tierra ¡es una veinteañera!

Se piensa que un poco después de cumplir un añito la Luna se forma debido a la colisión de un objeto planetario del tamaño de Marte con el joven planeta. En su tercer año galáctico, su corteza se solidifica. Y en el quinto ya contiene las primeras células y la fotosíntesis comienza. Comienza a enriquecer con oxígeno una atmósfera que hasta ese momento carecía de él y donde todo el oxígeno generado por la ruptura del vapor de agua quedaba atrapado como óxido de hierro. Se forman sistemas moleculares envueltos por membranas, las primeras células procariotas, es decir, sin núcleo. En estas células ya existe una trasmisión hereditaria a través del ARN, que además actúa como catalizador de la síntesis proteica.

¡Todo está listo para la aparición de vida más compleja! Sin embargo, no es hasta que cumple los dieciocho que ocurre la explosión de vida del periodo Cámbrico en la era Paleozoica. En este período, que hace las delicias de los paleontólogos modernos, aparecen animales con esqueleto que fácilmente dejan huella en los registros fósiles. Y en los últimos dos días antes del vigésimo cumpleaños de la Tierra, surgen los primeros homínidos, cuyos descendientes intentarán comprender no sólo la evolución de la Tierra, sino la del Universo entero. Ambiciosos, ¿no?

¿A qué eventos asistirá la Tierra a partir de ahora?

En unos miles de millones de años podría ser testigo de la fusión de las Nubes de Magallanes, si están realmente ligadas gravitacionalmente a la Vía Láctea. De ser así, cederían parte de su energía cinética a las estrellas de nuestra galaxia, de manera que poco a poco irían decelerándose hasta que finalmente serían comidas por ella.

Otro hito que podría ocurrir en torno al treinta cumpleaños de la Tierra es el choque entre la Vía Láctea y Andrómeda, las dos galaxias más grandes del Grupo Local. En esta colisión el Sol podría ser arrastrado hacia Andrómeda, saldría de su tranquila órbita alrededor del centro de la Vía Láctea y formaría parte de la cola de material producida como consecuencia de la interacción entre las dos galaxias. Probablemente al final vagaría por el exterior del halo de la nueva galaxia resultante de la fusión, en la cual la mayoría de sus estrellas no seguirían órbitas circulares alrededor del centro, como ocurre en la Vía Láctea y Andrómeda, sino que se moverían de manera más o menos aleatoria respecto a otras estrellas, y su forma se parecería a la de un balón de rugby. Este tipo de galaxias se denominan galaxias elípticas. Y a partir de este momento no sería posible contar la edad de nuestra Tierra en años galácticos.

La Tierra será testigo de este evento siempre y cuando ocurra en menos de cinco mil millones de años, cuando nuestro Sol, que actualmente ha vivido aproximadamente la mitad de su vida, se convierta en una gigante roja con un radio estimado de aproximadamente una unidad astronómica (la distancia actual Sol-Tierra). Si nuestro planeta formase parte de esta nueva galaxia alrededor de su 30 cumpleaños, aún le quedaría un 25% de su vida por vivir en este nuevo hábitat situado en las afueras de una galaxia elíptica.

Volviendo al apetito de nuestra galaxia por las galaxias vecinas, existe evidencia de que otras galaxias enanas han sido comidas por la Vía Láctea. Sagitario rondó demasiado cerca y terminó canibalizada por ella. Su fusión ocurrió hace unos cuantos miles de millones de años, coincidiendo aproximadamente con el período en el se formó la Tierra. Podemos observar sus restos desgarrados, descubiertos en 1994, que orbitan en el halo de nuestra galaxia.

Nuestra galaxia y sus vecinas del Grupo Local forman parte, junto con otros 100 grupos de galaxias, del Supercúmulo de Virgo (o Supercúmulo Local). Para cruzar el Supercúmulo de Virgo, la luz emplea unos 110 millones de años, 10.000 veces más que en atravesar nuestra galaxia. Viajando a la velocidad de la galaxia tardaríamos en cruzarlo mucho más tiempo que el transcurrido desde el Big Bang hasta ahora.

Cuando accedemos a la escala supercúmulo la Tierra deja de “darse cuenta”, pues cualquier cambio que se produzca en unos cuarenta años galácticos, aproximadamente unos 9.000 millones de años, resulta demasiado lento incluso para la larga vida de nuestro planeta. Un ejemplo de un proceso a esta escala “invisible”, es el enfriamiento de una enana blanca. Las enanas blancas son estrellas poco masivas en su estado final de evolución (el Sol acabará como una enana blanca). Son muy densas y no tienen fusión nuclear en su interior, la radiación que emiten viene de la energía que tienen almacenada y no pueden recargarse. Por esto la enana blanca se irá enfriando lentamente hasta convertirse en una enana negra más o menos en equilibrio térmico con sus alrededores. Este estado no se ha observado todavía, ya que requiere más tiempo que el transcurrido desde el origen del Universo.

Aunque haya fenómenos que forzosamente se le “escapen” por su larga duración, la Tierra ha sido testigo no sólo de la aparición de la vida sino también de muchos otros cambios en el Universo y asistirá a otros. Nosotros tenemos, todavía, una percepción temporal más limitada que la que tendría el planeta de tener conciencia. Sin embargo, aunque nunca podremos percibir modificaciones a escala cosmológica sí podemos llegar a deducir, a partir de algunos resultados que observamos, lo que significan. Es el objetivo de la Astrofísica.

Adaptación de la conferencia “Las escalas de tiempo en el Universo impartida por la autora en la Universidad de Granada.

Más información:

T.J. Cox & A. Loeb, 2008, MNRAS,386, 461

R.A. Ibata, G. Gilmore & M.L. Irwin, 1994, Nature, 370, 194

M. Mateo, 1998, Annual Review of Astronomy and Astrophysics, 36, 435

Physical Universe, F.H. Shu, University Science Books, 1982


Isabel Pérez Martín es Doctora en Astrofísica por la Universidad Nacional Australiana. Actualmente trabaja como investigadora en el departamento de Física Teórica y del Cosmos de la Universidad de Granada.

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Mar
08
2010
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Electricidad con nanotubos de carbono (MIT)

Los especialistas del Massachusetts Institute of Technology (MIT) han logrado importantes avances al explotar un fenómeno hasta ahora desconocido, pero que podría cambiar la forma en que generamos electricidad. Se trata de un sistema capaz de producir notables cantidades de energía a partir de un diminuto artilugio -bastante más pequeño que un grano de arroz- construido en base a nanotubos de carbono. Esencialmente, el aparato consiste en una serie de nanotubos recubiertos por una capa de combustible. De la misma forma que un cuerpo liviano puede “viajar” por la superficie del océano impulsados por las olas, las ondas térmicas generadas en la superficie de los microscópicos hilos de carbono pueden viajar por ellos y crear una corriente eléctrica. Se trata de una nueva forma de producir electricidad, que podría dar lugar a un nuevo sector de especialización en el campo energético y cuya aplicación practica principal serian -al menos en principio- los dispositivos nanoelectrónicos.

La noticia se dio a conocer mediante un parte de prensa del MIT, y luego fue publicada en medios especializados como Nature Materials. El científico a cargo del equipo que realizó los trabajos es Wonjoon Choi, un estudiante de doctorado en ingeniería mecánica de ese Instituto. En su escrito Choi explica que el proceso de generación de electricidad se produce cuando se recubren los nanotubos con una capa de un combustible de reacción que capaz de producir calor por descomposición. Este combustible entra en ignición cuando es encendido en un extremo de los nanotubos mediante un rayo láser o una chispa eléctrica de alto voltaje. La combustión genera calor, en forma de una onda térmica de rápido movimiento que viaja través de los nanotubos a gran velocidad, aproximadamente unas 10.000 veces más rápido que en cualquier otra reacción química “convencional”. La temperatura se eleva hasta cerca de los 2700 grados centígrados, y el calor generado por la combustión aporta la energía necesaria para que los electrones comiencen a desplazarse a lo largo de los nanotubos de carbono, creando “una corriente eléctrica considerable”.

Los electrones se desplazan a lo largo de los nanotubos de carbono.
Los electrones se desplazan a lo largo de los nanotubos de carbono.

La cantidad de energía liberada en este proceso es mucho mayor que la prevista por los cálculos tradicionales en el campo de las ondas termoeléctricas. Esto ya fue advertido por los expertos en los experimentos iniciales. Los ingenieros, asombrados por magnitud del pico de tensión eléctrica resultante luego de encender el revestimiento de combustible en los nanotubos de carbono,  redoblaron sus esfuerzos para entender al detalle y optimizar este nuevo fenómeno. Existen otros materiales, como los semiconductores, que tienen la propiedad de producir un potencial eléctrico cuando son calentados (el llamado efecto Seebeck), pero se trata de un principio completamente diferente al descubierto en los nanotubos de carbono. Según la explicación de los propios investigadores, en estos dispositivos se produce un “arrastre de electrones”, debido a la capacidad que posee  la onda térmica de “llevarlos” con ella a lo largo de los microconductos creados por los nanotubos. Todo esto contribuye para lograr la alta potencia que es capaz de generar el sistema.

Es demasiado pronto para especular sobre los alcances reales de esta nueva forma de generar electricidad, pero dado el pequeño tamaño del dispositivo y su gran capacidad, los científicos creen que estos generadores podrían utilizarse para alimentar minúsculos artilugios destinados a implantarse en el cuerpo humano o como parte de sensores remotos. El equipo de Wonjoon Choi afirma que incluso podrían utilizarse para generar corriente alterna. Sin dudas, se trata de un descubrimiento que podría revolucionar la forma en que alimentamos nuestros aparatos.

Via | NeoTeo

Written by Jp Neira in: Física, Tecnología |
Mar
05
2010
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La búsqueda del bosón de Higgs. I. ¿Qué es la masa?

Publicado por emulenews en 5 Marzo 2010

Newton, en los Principia, define la masa intuitivamente como ”la cantidad de materia… que deriva de su densidad y volumen.” Según el principio de equivalencia (de Newton) la masa es a la vez una medida de la inercia de un objeto (su oposición a moverse) y una fuente de atracción gravitatoria. En el s. XIX la teoría atómica permitió ver la masa de un bloque de materia como la suma de la masa de sus átomos. Pero esto no responde a ¿qué es realmente la masa? Abraham (1903) y Lorentz (1904) propusieron que la masa del electrón se podía interpretar como “autoenergía” electromagnética. Einstein (1905) con su famosa fórmula E=m c², nos permitió interpretar la inercia de los cuerpos (la masa) como una función de la velocidad, m(v), que se puede dividir en dos términos separados, uno de energía en reposo, m(0), que llamamos masa en reposo m0, y otro de energía en movimiento (o cinética), igual a m0 (1–c/√(c²–v²)). Normalmente entendemos por masa el primer término, la energía en reposo de un cuerpo, el segundo también es importante en cuerpos compuestos. Si un cuerpo está formado por partes móviles, su masa dependerá de la suma de las masas en reposo de las partes más la energía cinética de su movimiento. Veamos lo que esto significa.

La masa en reposo de un átomo es la suma de las masas en reposo de sus electrones y de su núcleo más la energía de enlace electromagnética entre los electrones (partes móviles) y el núcleo (supuesto en reposo). La contribución de este segundo término es muy pequeña en un átomo. En el átomo de hidrógeno con un electrón en su estado fundamental 1S la energía de enlace es sólo de 13′6 eV, es decir, el 1′45×10–10 % de la masa total del átomo (las reacciones químicas aprovechan esta energía). La masa en reposo de un núcleo atómico es la suma de las masas en reposo de sus protones y neutrones más la energía de enlace debida a la fuerza nuclear fuerte que los une. En una partícula alfa (un núcleo de helio 4He) esta energía de enlace constituye el 0′75% de su masa. Un número también muy pequeño pero enorme a escala macroscópica (es la energía aprovechada en los reactores nucleares).

La masa en reposo de un nucleón (protón o neutrón) es otra historia. La suma de las masas en reposo de los tres quarks que lo constituyen aporta menos del 2% de su masa en reposo total. El resto es debida a la energía de enlace que los une y los confina dentro del núcleo, es energía de confinamiento del campo cromodinámico de partones (gluones y pares quark-antiquark virtuales). La masa en reposo de los hadrones, tanto bariones (3 quarks) como mesones (2 quarks) es fundamentalmente energía (cinética). El quark abajo (d, down) tiene una masa en reposo mayor que el quark arriba (u, up). Como estas partículas elementales no se pueden observar aisladas no se conoce exactamente cuánto vale esta masa en reposo, aunque se estima que debe ser entre 1′5-4 y 4-8 para los quarks u y d, respectivamente. La pequeña diferencia de masa entre un protón (uud) y un neutrón (udd), unos 1′29 MeV, es el resultado de la resta entre la diferencia de masas entre los quarks d y u y la autoenergía electromagnética del protón por tener carga positiva (el neutrón es neutro).

El cálculo de la masa de un hadrón utilizando la teoría cromodinámica cuántica (QCD) es muy difícil, sino imposible, con lápiz y papel. Hay que utilizar métodos numéricos (QCD en redes) y supercomputadores. Los resultados numéricos explican bastante bien los resultados observados en los experimentos. Por ello podemos afirmar que casi casi toda la masa visible del universo es energía de confinamiento de quarks en nucleones, ya que la materia luminosa es esencialmente la de los protones y neutrones en las estrellas y nubes de polvo interestelar. La cromodinámica cuántica es por tanto la teoría que explica la práctica totalidad de la materia visible del universo.

La afirmación repetida infinidad de veces de que el bosón de Higgs es el responsable de toda la masa en el Universo es sencillamente falsa. La materia (ordinaria, no la materia oscura) del universo es materia bariónica, cuya masa es energía de confinamiento con una pequeña contribución de masa en reposo, en la que podría influir el bosón de Higgs. El mecanismo de Higgs es responsable de la diferencia entre el electromagnetismo y la fuerza nuclear débil, fuerzas que a alta energía están unificadas en una única fuerza llamada electrodébil. A alta energía, mayor de unos 246 GeV, hay cuatro fotones sin masa (dos cargados y dos neutros). A baja energía, tres de estos fotones adquieren masa. El mecanismo de Higgs explica la ruptura de simetría electrodébil que conduce a dicha diferencia; algo parecido a la diferencia entre el hielo y el agua, son la misma cosa, están compuestas por las mismas moléculas, pero son muy diferentes en sus propiedades.

Se cree que el mecanismo de Higgs y la teoría electrodébil permiten explicar la generación (aparición) de la masa en reposo de los quarks y leptones (electrones y neutrinos). Entender el proceso que impulsa la ruptura de la simetría electrodébil requiere explorar con grandes aceleradores de partículas la escala de energías de Fermi, las energías alrededor de 1 TeV = 1000 GeV (recuerda que la masa de un protón es de 0′938 GeV/c2 = 1.67×10–27 kg), es decir, distancias más pequeñas que 10–18 m. La escala de energías de Fermi puede ocultar otros secretos del universo (física más allá del Modelo Estándar) y el Gran Colisionador de Hadrones (LHC) que ya está en funcionamiento en el CERN se ha diseñado para llevar a cabo una exploración a fondo de la escala de Fermi

¿Qué pasaría si el bosón de Higgs no fuera encontrado en el LHC del CERN? Todos los experimentos de alta precisión del Modelo Estándar indican que la ruptura de la simetría electrodébil es una realidad. No encontrar el Higgs indicaría que hay otro mecanismo que es responsable de romper la simetría electrodébil, un mecanismo que no deja una señal en forma de partícula elemental. Hay muchas posibilidades. Por ejemplo, una ruptura dinámica de la simetría.

Fuente: Introducción del artículo de Chris Quigg, “Spontaneous Symmetry Breaking as a Basis of Particle Mass,” Reports on Progress in Physics 70: 1019-1054, 2007 [disponible en ArXiv]; también la introducción de Chris Quigg, “Higgs Bosons, Electroweak Symmetry Breaking, and the Physics of the Large Hadron Collider,” Contemporary Physics 48: 1-11, 2007 [disponible en ArXiv].

Nota al pie: “La búsqueda del bosón de Higgs. I,” será la primera de una serie de entradas en este blog que espero que los lectores disfruten.

Written by Jp Neira in: Física |
Mar
05
2010
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La radiactividad en la Tierra

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Normalmente solemos oír la palabra radiactividad cuando se está hablando tanto de la energía nuclear como por bombas nucleares o similares. Sin embargo, se suele olvidar un dato importante: por el hecho de estar donde estamos ya estamos absorbiendo una cantidad de radiación todos los días.

¿Qué es esto de la radiactividad?

Conocemos que en la Naturaleza existen muchos tipos de elementos (átomos): Hidrógeno, Oxígeno, Sodio, Hierro, etc. Cada uno de ellos viene caracterizado principalmente por su número de protones: el Hidrógeno tiene un protón, el Helio dos, etc, así hasta completar átomos de unos 100 protones.

Éstos se encuentran en una región muy pequeña del propio átomo: su núcleo (con un tamaño de una milbillonésima parte del metro), pero no se encuentran solos, sino que están acompañados de neutrones, otras partículas, esta vez sin carga eléctrica. Aquí, el número de neutrones para átomos con pocos protones (átomos ligeros, como H, He, etc) suele coincidir con el de protones, aunque para átomos más pesados hay más neutrones que protones en el núcleo.

Fuera a parte del núcleo, el resto del átomo está constituido aproximadamente por nada, vacío en su mayor parte, hasta llegar a la región donde se encuentran los electrones, partículas mucho más ligeras que los protones y neutrones (éstos con la misma masa básicamente) pero con carga eléctrica igual a la del protón pero negativa.

Hoy lo que nos interesa es el núcleo únicamente. Aquí, un mismo elemento (por ejemplo Uranio) puede tener diferente número de neutrones, y así se le denominará 235U ó 238U, donde el número indica el número de protones + neutrones que tiene, y que cambia por los neutrones, ya que un mismo elemento siempre tiene el mismo número de protones (sino, habríamos obtenido un elemento diferente), en este caso, el Uranio tiene 92 protones.

Así que, como tienen diferente número de neutrones, en algo cambiarán, y una de las cosas en que afecta esto es a la “estabilidad” que tiene el núcleo. O dicho de otro modo, uno de estos dos núcleos es más inestable que el otro, lo que hará que en un tiempo más corto pueda de repente “dividirse” y formar dos núcleos diferentes, que como tendrán un número de protones diferente, serán dos elementos distintos. (Por ejemplo, se habrá podido dividir en un núcleo con 90 protones y otro con 2, completando los 92 iniciales, formándose así un átomo de Torio y una partícula alfa, Helio).
En esta desintegración es cuando se desprende una gran cantidad de energía, que por ejemplo puede ser utilizada para producir electricidad (lo que se hace en una central nuclear de fisión).

Otros elementos radiactivos más desconocidos

Estos elementos que he nombrado suelen ser conocidos precisamente por eso, por ser utilizados en las centrales nucleares, aunque normalmente se olvida que también les encontramos en la tierra, a micha menor concentración por supuesto, pero que no son los únicos. Todas las rocas y superficie de la Tierra tienen varios elementos radiactivos que con el tiempo (algunos se desintegran en pocos minutos, otros en miles de años) se van desintegrando. Aquí se pueden encontrar por ejemplo al 14C (Carbono-14) ó el Aluminio-26, ambos elementos radiactivos, desintegrándose (se suele definir el periodo de semidesintegración, que corresponde al tiempo en que en una muestra que tuvieras de dicho elemento se habría desintegrado la mitad de los átomos existentes) con periodos de 5.700 y 50.000 años.

Y precisamente debido a que se van desintegrando tan lentamente, son muy útiles para datar rocas u objetos antiguos (el Carbono-14 es ampliamente conocido precisamente por este hecho).

Y esto es un ejemplo de la radiactividad natural de la Tierra, a la cual estamos sometidos todos los días. Y que por ejemplo se incrementa ligeramente (u apreciablemente en varios casos) cuando nos metemos bajo tierra, por ejemplo en cuevas (ya que aquí al estar rodeados completamente de tierra, tenemos estos materiales por todos lados).

Radiación debida al espacio (cósmica)

Pero no solo esa es la única contribución que tenemos a la radiación que absorbemos todos los días. Sino que si miramos para arriba, estaremos viendo la dirección en que viene otra parte de radiación. (NOTA, aquí vamos a entender por radiación únicamente las partículas muy energéticas, las partículas alfa que nombramos antes, que nos llegan del espacio, aunque también podríamos incluir la luz: desde la que vemos hasta los rayos X ó Gamma).

Uno de los sitios donde mejor se observa este hecho es cuando vemos las auroras boreales: éstas precisamente se producen después de una tormenta solar (el Sol va produciendo de vez en cuando llamaradas que lanzan material al espacio), la cual emite partículas cargadas que en una gran parte son repelidas por el campo magnético de la Tierra, lo que nos protege de seguir vivos básicamente, pero una parte consigue llegar a la atmósfera.
Aquí, como esta capa de gas cuenta con varios kilómetros de altura, hace de un segundo escudo parando a estas partículas y protegiéndonos de esta radiación. Así, cuando estas partículas chocan con la atmósfera, suelen comenzar a “brillar”, produciendo las auroras boreales que vemos tan bonitas, aunque debido a las partículas tan energéticas (y cargadas) que las producen, suelen ser un peligro para todos los tendidos eléctricos que hay por la zona.

Pero volviendo a lo que nos interesa, éstas partículas entran hasta cierta altura en la atmósfera (más o menos en función de lo energéticas que fueran), por lo que tanto si vivimos en un sitio alto, como si vamos en avión, esta radiación comienza a ser mayor y llega incluso a limitar el número de horas que una persona puede estar volando al cabo del año (solamente relevante para la tripulación que está continuamente viajando).

La escala Sievert

Precisamente, para cuantificar la radiación que un cuerpo humano absorbe, se suele emplear las unidades llamadas Sievert, que como valores habituales, tenemos que una persona debido a la radiación natural de la Tierra absorbe unos 2-3 mSv/año; debido a la radiación cósmica, se suman unos 0.4 mSv/año más; y la radiación debida a pruebas médicas suele ser unos 1.3 mSv/año.

Y por ejemplo los astronautas que fueron en las misiones Apollo a la Luna, absorbieron tasas de aprox. 1 Sv (es decir, 1000 mSv), que comparándolo con que si se recibe una cantidad a partir de 6 Sv en poco tiempo, la probabilidad de estar muerto ya es casi segura, es una radiación bastante alta.
Este precisamente es uno de los problemas para un viaje a Marte: éste ocasionaría una radiación de unos 10 Sv: muerte segura para cualquier tripulante. Y por ejemplo en los astronautas que están en la Estación Espacial, aunque ésta tiene una órbita muy baja (500 km de altura) que les protege en parte, ya produce que una estancia de más de una año entrañe bastante riesgo para la salud.

Así que como vemos, la radiactividad es una cosa bastante común en nuestro planeta (no es que sea una excepción, sino que ocurre lo mismo en cualquier planeta naturalmente), aunque no nos demos cuenta de ello.

Referencias

  • Artículo escrito como parte del IV Carnaval de Física, organizado esta edición por rtfm.es.
  • Preguntas interesantes sobre los Sievert y la radiación.
  • Más información sobre el Carbono-14 y por qué es tan útil para datar fechas.
  • Información sobre diferentes radiaciones absorbidas de forma natural.
    ACTUALIZACIÓN:
  • Presentaciones sobre este tema y la radiación que absorben diferentes trabajadores (como la tripulación de aviones de largo recorrido), aquí y aquí.

Via | Universo Cuantico

Written by Jp Neira in: Física |

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